

La presidenta Claudia Sheinbaum busca rebajar la tensión abierta con Washington tras las más recientes amenazas de Donald Trump de lanzar ataques terrestres contra los cárteles en México.
Sheinbaum afirmó que su administración buscará canales diplomáticos y directos con la Casa Blanca a fin de distender la retórica de su contraparte estadounidense.
En este sentido, durante su conferencia de prensa de este viernes (9 de enero), la presidenta dijo que pedirá al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, buscar un acercamiento con Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU. Incluso afirmó que buscaría una llamada con el propio Trump.
“Vamos a estrechar la comunicación. Por eso le pedí al secretario Juan Ramón de la Fuente que pueda, si es necesario, verse con el secretario de Estado (Marco Rubio)”
Con este mensaje, la presidenta busca dar un rostro conciliatorio y mostrar internamente que hay un rechazo ante cualquier intervención en territorio mexicano, como lo ha manifestado velada y directamente Trump.
Qué dijo Trump y por qué subió la tensión
El nuevo episodio se detonó después de que Trump anunciara en la entrevista a Fox News que, tras operaciones marítimas en el Pacífico y el Caribe, Estados Unidos comenzaría a “atacar por tierra” a los cárteles, afirmando que “están controlando México”.
“Hemos eliminado el 97% de las drogas que entran por mar. Y ahora vamos a empezar a actuar en tierra, en lo que respecta a los cárteles», declaró Trump al presentador de Fox News Sean Hannity en una entrevista emitida el jueves por la noche.
“Los cárteles controlan México, es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país”, dijo Trump.
El mandatario no ofreció detalles sobre tiempos, alcance ni si contemplaría incursiones en territorio mexicano, pero colocó de nuevo el fantasma de una acción unilateral que expertos consideran abiertamente contraria al derecho internacional si se hiciera sin consentimiento de México.
Las declaraciones llegan tras la captura en Venezuela de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense, que muchos en la región leen como prueba de que Washington está dispuesto a llevar al extremo sus recursos de fuerza bajo el paraguas de la lucha antidrogas.
Trump ha insistido además en que ya ofreció “varias veces” a Sheinbaum ayuda directa para combatir a los grupos criminales, asegurando que “ella no controla México”, un mensaje con evidente carga política interna y externa.
La respuesta de Sheinbaum: soberanía y diálogo
Sheinbaum ha dicho en sus conferencias matutinas que ve “lejano” que puedan cumplirse las amenazas de una incursión estadounidense y recalcó que “Estados Unidos no va a venir a México con militares, no va a haber invasión”.
La presidenta ha repetido que el combate al narcotráfico es una responsabilidad soberana de México y que su gobierno no acepta operaciones militares extranjeras en el país, ni siquiera bajo la etiqueta de apoyo o cooperación.
En el frente interno, la presidenta enfrenta el reto de comunicar que el gobierno tiene una estrategia propia contra el crimen organizado, suficiente para prescindir de tropas extranjeras pero capaz de contener la violencia que los cárteles ejercen en amplias regiones del país.
En ese equilibrio entre reafirmar un Estado soberano, sostener el diálogo con un socio indispensable y responder a una ciudadanía exasperada por la inseguridad, se jugará buena parte del rumbo político de la relación Sheinbaum‑Trump en los próximos meses.






