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El descubrimiento de GJ 251c marca un hecho sin precedentes no solo por sus características, sino por su proximidad. A diferencia de muchos exoplanetas detectados a cientos o miles de años luz, este se encuentra prácticamente en nuestro “vecindario”. Está ubicado a unos 18 años luz de la Tierra, una distancia extremadamente corta en términos astronómicos.

Aunque todavía no fue fotografiado, los científicos lograron identificarlo gracias a un bamboleo de su estrella, GJ 251, causado por su gravedad. Este método, afinado durante años de observación, permitió confirmar la existencia de un planeta rocoso, con una masa cuatro veces mayor que la Tierra y una órbita relativamente corta.

El leve “bamboleo” de la estrella GJ 251 permitió detectar la presencia de este planeta, en un ejemplo clave del método de velocidad radial.
El leve “bamboleo” de la estrella GJ 251 permitió detectar la presencia de este planeta, en un ejemplo clave del método de velocidad radial.NASA

Cuatro veces más grande que la Tierra y en zona habitable: por qué GJ 251c podría tener agua líquida o ser un mundo extremo

El dato que más entusiasma es que GJ 251c se encuentra en la llamada zona habitable, la región donde el agua líquida podría existir. Esto implica que recibe una cantidad de energía de su estrella potencialmente compatible con la presencia de agua en estado líquido, una condición clave para la vida tal como la conocemos.

Pero esa posibilidad depende de un factor decisivo: su atmósfera. Los modelos científicos plantean distintos escenarios.

  • Con una atmósfera similar a la terrestre, el planeta sería demasiado frío, con temperaturas que podrían caer por debajo del punto de congelación del agua.
  • Si posee una atmósfera más densa, rica en dióxido de carbono, el efecto invernadero podría elevar la temperatura y permitir océanos líquidos.
  • En cambio, si predomina el hidrógeno, el resultado sería un planeta extremadamente caliente, con condiciones cercanas a un efecto invernadero descontrolado.

Así, la misma “zona habitable” puede albergar realidades completamente opuestas.

¿Un planeta habitable a la vuelta de la esquina? Por qué GJ 251c es uno de los mejores candidatos para buscar vida fuera de la Tierra

Más allá de sus condiciones teóricas, lo que realmente posiciona a GJ 251c como un objetivo clave es su potencial de estudio. Su cercanía permite que futuros telescopios intenten captar directamente su luz y analizar su atmósfera en busca de señales químicas.

Esto permitirá que telescopios de próxima generación intenten captar directamente su luz y analizar su atmósfera en busca de señales químicas. Los científicos podrían detectar vapor de agua, dióxido de carbono e incluso biomarcadores como oxígeno o metano, indicadores indirectos de procesos biológicos.

En ese sentido, no es solo un descubrimiento más: es una oportunidad concreta. Por primera vez en mucho tiempo, la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar no apunta a un punto lejano e inalcanzable, sino a un mundo relativamente cercano que podría darnos respuestas en las próximas décadas.