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La relación entre México y Estados Unidos vuelve a quedar en el foco mediático, esta vez por el debate en torno a un recurso clave que escasea, impacta en comunidades enteras y suele quedar fuera del foco cotidiano. Durante semanas, las negociaciones avanzaron en silencio, con advertencias cruzadas y un trasfondo que tiene como eje central un tratado firmado hace más de 80 años.

En ese escenario, Donald Trump volvió a colocar a México en el centro de su discurso político y, esta vez, no por una cuestión migratoria. Se trata de un acuerdo que, según Washington, llevaba años sin cumplirse.

Lo que finalmente se anunció fue un compromiso concreto que involucra millones de metros cúbicos y que reaviva un viejo debate sobre el reparto de un recurso natural estratégico entre México y Estados Unidos, en un contexto marcado por la sequía y la presión sobre el campo.

El Gobierno mexicano debe entregarle a Estados Unidos parte de uno de los recursos más valiosos. (Foto: Archivo)
El Gobierno mexicano debe entregarle a Estados Unidos parte de uno de los recursos más valiosos. (Foto: Archivo)

Tratado de Aguas de 1944: por qué México debe entregar agua a Estados Unidos

El eje del conflicto está en el Tratado de Aguas de 1944, un acuerdo bilateral que regula el uso de los ríos Colorado, Bravo y Conchos. Este tratado establece obligaciones claras para ambos países, con entregas de agua definidas en ciclos de cinco años, independientemente de los gobiernos de turno.

Según lo anunciado por Estados Unidos, México se comprometió a entregar un mínimo de 350,000 acres-pie de agua por año, equivalentes a más de 431 millones de metros cúbicos, destinados principalmente al Valle del Bajo Río Grande. El objetivo, según Washington, es garantizar estabilidad a productores agrícolas y comunidades rurales del lado estadounidense.

“Los mandatarios reafirmaron su compromiso de resolver los desafíos de larga data en la gestión del agua y apoyar a las comunidades y productores de ambos lados de la frontera”, subraya el comunicado

Este entendimiento se alcanzó tras una conversación directa entre Donald Trump y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, en la que ambos coincidieron en la necesidad de destrabar un conflicto histórico que había escalado por el incumplimiento del ciclo anterior.

Donald Trump y la deuda de agua entre México y Estados Unidos

Cabe recordar que el conflicto se endureció en diciembre, cuando Donald Trump amenazó con imponer un arancel del 5% a México si no cumplía con el tratado. La advertencia no fue retórica: Estados Unidos sostiene que México acumula una deuda superior a 986 millones de metros cúbicos de agua.

México se comprometió a entregar un mínimo de 350,000 acres-pie de agua (431.7 millones de metros cúbicos) por año a Estados Unidos. (Foto: Archivo)
México se comprometió a entregar un mínimo de 350,000 acres-pie de agua (431.7 millones de metros cúbicos) por año a Estados Unidos. (Foto: Archivo)EFE/ Octavio Guzmán

Desde el lado mexicano, el retraso se explica por una sequía histórica en el norte del país, que redujo de forma drástica los niveles de las presas. Aun así, el nuevo acuerdo incluye un compromiso adicional: la presentación de un plan detallado para saldar completamente la deuda hídrica.

En este punto, el conflicto deja de ser solo diplomático y se vuelve estructural. La gestión del agua, el impacto del cambio climático y la presión política convierten al Tratado de Aguas de 1944 en una herramienta vigente, pero cada vez más cuestionada.

Claves del acuerdo entre México y Estados Unidos:

  • Entregas mínimas anuales de agua durante cinco años
  • Compromiso para saldar la deuda acumulada
  • Amenaza previa de aranceles por parte de Trump
  • Sequía como factor central del incumplimiento