

El próximo jueves 3 de abril se produce uno de los eventos astronómicos más esperados del año: Mercurio alcanzará su máxima elongación occidental, el momento en que el planeta aparece lo más lejos posible del Sol en el cielo visto desde la Tierra.
Se trata de la mayor elongación de Mercurio de todo 2026, y también la mejor aparición matutina del planeta para el hemisferio sur en este año.
Qué es la enlongación de un planeta
La elongación es la distancia angular entre un planeta y el Sol medida en grados desde la perspectiva terrestre. Cuanto mayor sea esa distancia, más fácil resulta observar el planeta sin que el brillo solar lo opaque. En el caso de Mercurio, que nunca se aleja demasiado del Sol, estas ventanas de observación son escasas y valiosas.
Cuándo se podrá ver a Mercurio desde la Tierra
El 3 de abril, a las 22:32 GMT, Mercurio —con una magnitud de 0.3— se ubicará a 27°49′ al oeste del Sol. El planeta será visible bajo en el cielo antes del amanecer, en la constelación de Acuario, por lo que conviene comenzar a buscarlo desde el inicio del crepúsculo con un horizonte oriental despejado.
Cómo observar Mercurio durante su máxima elongación
Al tratarse de una elongación occidental, el mejor momento para avistarlo es entre 30 y 60 minutos antes del amanecer. Es fundamental elegir un lugar con el horizonte lo más despejado posible: una azotea, campo abierto o costa son ideales para no perder de vista este esquivo planeta.

No es necesario un telescopio para disfrutar del evento, aunque sí conviene tener paciencia. Mercurio suele ser más fácil de observar cuando la eclíptica forma un ángulo pronunciado con el horizonte, condición que se da frecuentemente en las mañanas de otoño en el hemisferio sur.
Un consejo de seguridad clave: nunca utilizar prismáticos cerca del Sol; esperar a que todavía no haya salido o asegurate de tener suficiente margen antes de que amanezca.
Por qué la máxima elongación es la mejor oportunidad para ver Mercurio
Al ser el objeto más brillante del cielo, el Sol puede ocultar cualquier estrella o planeta cercano. La máxima elongación representa precisamente el instante en que Mercurio alcanza la mayor separación posible del Sol en el cielo, lo que lo hace más accesible a simple vista durante el crepúsculo. Esto aplica especialmente a Mercurio, un planeta interior que nunca se alejan demasiado de la estrella.
El evento del 3 de abril es, en definitiva, una oportunidad que no se repetirá con esta magnitud durante el resto del año. Si el cielo acompaña, bastará con madrugar un poco, buscar un horizonte oriental despejado y dirigir la mirada hacia la constelación de Acuario para encontrar a Mercurio brillando antes del amanecer.




