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Un científico propone que la información tiene masa y podría convertirse en un nuevo estado de la materia, lo que cambiaría todo lo que se sabe sobre el universo.
El investigador Melvin Vopson, de la Universidad de Portsmouth, sostiene que la información no es solo abstracta, sino que tendría propiedades físicas medibles.
Si se comprueba, esta teoría desafiaría los estados clásicos —sólido, líquido, gas y plasma— y abriría un cambio radical en la física moderna.
La información podría ser el quinto estado de la materia
Tradicionalmente, la materia se clasifica en cuatro estados: sólido, líquido, gas y plasma. Sin embargo, Vopson plantea que la información podría constituir un quinto estado, aunque con una masa extremadamente pequeña. Según su enfoque, cada bit de información tendría una masa mínima, pero cuantificable, lo que implica que incluso los datos digitales forman parte del mundo físico.
Esta idea se apoya indirectamente en un principio central de la física: la equivalencia entre masa y energía.
E=mc2E = mc^2E=mc2
Si la información requiere energía para almacenarse y procesarse —como ocurre en computadoras, servidores o incluso en el cerebro humano—, entonces podría tener una masa asociada. En ese sentido, la propuesta no es completamente ajena a la física conocida, aunque sí lleva sus implicancias a un terreno mucho más radical.
Para poner a prueba su teoría, el científico propone un experimento en el que electrones y positrones colisionan. La hipótesis indica que, al eliminar la información contenida en esas partículas, se liberaría una cantidad adicional de energía, superior a la prevista por los modelos actuales. Si este fenómeno se verificara, no solo se confirmaría que la información es un componente físico del universo, sino que también se abriría un nuevo campo de investigación en física fundamental.
Sin embargo, este punto es clave: hasta ahora no existe evidencia experimental que confirme esta teoría. La diferencia de energía que debería detectarse es extremadamente pequeña, lo que hace que su comprobación sea técnicamente muy compleja. Por eso, la comunidad científica la considera una hipótesis interesante, pero aún especulativa.

El universo como sistema de información: de la física teórica a la idea de una realidad programada
Si la información posee masa, deja de ser un concepto puramente abstracto para integrarse en las magnitudes físicas del universo. En ese marco, incluso la gravedad podría reinterpretarse no solo como una fuerza que atrae cuerpos, sino como un mecanismo que organiza y comprime información, generando orden a partir del caos.
Esta visión se conecta con corrientes contemporáneas de la física que vinculan la información con la entropía y la estructura del cosmos. Desde esta perspectiva, el universo podría entenderse como un sistema que procesa información de manera constante, donde las leyes físicas funcionan como reglas que organizan esos datos.
La realidad, entonces, podría pensarse como el resultado de flujos continuos de información que se codifican, transforman y conservan, en una dinámica que algunos comparan —de forma teórica— con una simulación a escala cósmica. No se trata de una afirmación comprobada, sino de un marco conceptual que intenta explicar fenómenos aún no resueltos, como la naturaleza de la materia oscura o el origen del orden en el universo.

Del laboratorio a las grandes tecnológicas: quién controla la información en la era digital
En paralelo, esta concepción adquiere una dimensión estratégica en el mundo actual. Figuras como Elon Musk, Bill Gates y Mark Zuckerberg lideran ecosistemas tecnológicos basados en inteligencia artificial, computación distribuida y entornos virtuales, todos ellos sostenidos por la captura y procesamiento masivo de información.
Aunque no están vinculados directamente con esta teoría física, sí representan el poder estructural sobre la información en la economía digital. Controlan infraestructuras clave como centros de datos, algoritmos y plataformas globales que organizan gran parte de la vida contemporánea.
En este contexto, la información deja de ser solo un recurso simbólico o económico y comienza a pensarse como un elemento central tanto en la estructura del universo como en la organización de la sociedad.




