

En esta noticia
- El Estado se pone al servicio de las familias: programas de inmersión lingüística opcionales desde el nacimiento
- “No necesitas hablar con fluidez”: el gobierno reconoce que los padres saben qué es mejor para sus hijos
- Período crítico de 0 a 5 años: las madres tendrán la última palabra sobre qué idioma aprenden sus bebés
Nuevo México lanzó una iniciativa que coloca a los padres en el centro de las decisiones sobre el aprendizaje de sus hijos. La gobernadora Michelle Luján Grisham impulsó un programa que reconoce el derecho de las familias a transmitir su lengua materna desde la primera infancia, con el apoyo del Estado, pero sin imposiciones.
Esta medida, que beneficia especialmente a las comunidades indígenas Navajo y Apache, establece que son las familias quienes deciden cómo y cuándo sus hijos aprenderán su idioma ancestral, mientras el gobierno proporciona recursos y programas opcionales.

El Estado se pone al servicio de las familias: programas de inmersión lingüística opcionales desde el nacimiento
Nuevo México marca un precedente al posicionar al gobierno como facilitador y no como impositor en la educación temprana. A través del Departamento de Educación y Cuidado de la Primera Infancia (ECECD), el estado colaborará con las naciones, pueblos y tribus para fortalecer programas de aprendizaje que las propias comunidades ya lideran, respetando su autonomía y decisiones.
La iniciativa ofrece a las familias acceso a programas de inmersión, aprendizaje en la tierra, clases familiares y eventos comunitarios, pero siempre bajo el principio de que son los padres quienes eligen si participar o no. Esta filosofía rompe con modelos educativos donde el Estado determina unilateralmente qué y cómo deben aprender los niños.
Las comunidades indígenas, especialmente los pueblos Navajo y Apache, trabajaron durante años para conservar sus lenguas y tradiciones. Ahora, el gobierno estatal reconoce oficialmente que estas comunidades tienen la sabiduría y el derecho de guiar la educación de sus propios hijos, mientras el Estado provee recursos sin interferir en las decisiones familiares.
“No necesitas hablar con fluidez”: el gobierno reconoce que los padres saben qué es mejor para sus hijos
En una declaración que reafirma la confianza en el criterio parental, el Departamento de Educación asegura que no es necesario que los padres hablen el idioma con fluidez para apoyar el crecimiento lingüístico de sus hijos. Esta postura elimina barreras y culpas, reconociendo que muchos padres no tuvieron la oportunidad de aprender su lengua ancestral durante su infancia.
El programa reconoce que las familias a menudo descubren que, al apoyar el aprendizaje de sus hijos, comienzan a cultivar o fortalecer su propia relación con el lenguaje. Aprender juntos puede despertar orgullo, curiosidad y renovar la confianza en padres y cuidadores.

Período crítico de 0 a 5 años: las madres tendrán la última palabra sobre qué idioma aprenden sus bebés
La ciencia respalda que, desde el nacimiento hasta los cinco años, el cerebro de los niños está especialmente programado para absorber el lenguaje mediante la interacción diaria: escuchar, jugar, cantar y observar a los adultos que los rodean. En este “período sensible”, los niños aprenden nuevos sonidos y vocabulario sin mayor esfuerzo.
Reconociendo esta ventana crítica de desarrollo, el programa de Nuevo México enfatiza que las decisiones durante estos años formativos deben estar en manos de quienes mejor conocen a los niños: sus padres. El Estado proporciona información sobre los beneficios del aprendizaje temprano, pero respeta que cada familia determine qué es lo mejor para sus hijos.
Los beneficios identificados por el programa incluyen que la identidad crece con la confianza, porque los niños se reconocen como parte de una historia viva y continua; el aprendizaje se profundiza cuando el idioma se entrelaza con el conocimiento cultural, las historias y los valores; y las relaciones familiares se fortalecen porque el lenguaje crea momentos compartidos de alegría, curiosidad y conexión en el hogar.
Sin embargo, estos beneficios se presentan como información para que las familias tomen decisiones informadas, no como mandatos. Las madres tienen la libertad de elegir si desean que sus hijos participen en programas de inmersión lingüística, si prefieren enfocarse en el inglés, o si optan por un enfoque bilingüe o multilingüe.




