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El tiempo del 'sálvese quien pueda' despierta al fantasma de la hiperinflación

Difícilmente se imaginó un arranque más complicado. Silvina Batakis asumió la conducción del Ministerio de Economía en medio de un terremoto financiero y hoy, al mirar hacia adelante, ve llegar el huracán cambiario e inflacionario que hace correr a los diferentes actores de la economía real en una especie de "sálvese quien pueda".

A la ministra, por el momento, no le alcanzó con haber señalado su intención de mantener los lineamientos del plan acordado con el Fondo Monetario Internacional para generar certidumbre y calmar la agitación económica que se multiplicó en los días que siguieron a la renuncia de su antecesor Martín Guzmán.

Mientras termina de conformar a su equipo, el dólar no encuentra techo, la liquidación de divisas cae, el Banco Central cede reservas, los bonos se hunden, el riesgo país escala a 2700 puntos, la producción se complica por escasez de insumos ante las dificultades para importarlos -inclusive la de alimentos, por falta de materiales para envases- y las ventas se frenan por falta de precios o por aumentos imposibles de afrontar para cualquier consumidor.

Alimenticias buscan "dólares oficiales" para pagar importaciones y no recalentar precios

Para colmo, el escenario internacional muestra la peor cara. Cae el precio de los granos, principal fuente de ingresos por exportaciones argentinas, y la actividad económica mundial inicia un retroceso que llevó al propio FMI a anticipar un 2023 sumido en la recesión.

Pero para llegar a 2023 será necesario superar este momento de zozobra que distorsiona precios y genera parálisis. Y es que en medio del salto cambiario, productores, proveedores y comercios señalan que no hay precios de reposición, se paran sobre los stocks y remarcan con fuertes alzas para no descapitalizarse y quedar descalzados a la hora de tener que comprar nueva mercadería.

Es evidente que la aplicación del Programa Precios Cuidados, cuya continuidad se define por estas horas, no ha representado una solución para un problema preexistente a la conmoción de las últimas jornadas. La dificultad de un país que vive sumergido en una alta inflación con tarifas, combustibles y canastas de productos regulados es la distorsión de los precios relativos de su economía.

Y en eso deberá trabajar fuertemente Batakis, además de afrontar las dificultades que representará cubrir vencimientos millonarios de bonos que pierden valor y coordinar con el BCRA una estrategia efectiva para reducir la brecha cambiaria, evitar que se resienta la producción y controlar la emisión, de manera que el pronóstico de hiperinflación que, según Juan Grabois, le transmitió la vicepresidenta Cristina Kirchner hace un año y medio, no se convierta en realidad.

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