Nuevos rumbos

Ellos lo hicieron y les va bárbaro: cómo adaptar el CV para conseguir trabajo afuera

Adaptar el currículum al mercado internacional exige un cambio de actitud. La experiencia de quienes ya lo hicieron

Más de uno habrá soñado con la idea de probar suerte en el exterior, ya sea con la esperanza de un crecimiento profesional, sumar estudios de posgrado o con el simple objetivo de conocer otra cultura. Cuando el despertador suena y se hace hora de bajar a la realidad, aparecen las dudas: ¿a qué país ir?, ¿cómo hay que prepararse para competir en el mercado internacional?, ¿soy un talento "exportable"?

Hoy, las posibilidades son amplias, y algunos cuentan con más facilidades que otros. "Quienes tienen doble ciudadanía de algún país de la Unión Europea aumentan las chances de conseguir trabajo en los países que la integran. También hay un número importante de argentinos en Canadá, Australia y los Estados Unidos", enumera Graciela Vinocur, gerenta de Bprofessional, una unidad independiente de Bayton.

Respecto a la oferta de empleo, el director de Professional y RPO de Randstad Argentina, Alejandro Servide, observa que existen cada vez más posiciones de tecnología, ingeniería y de marketing digital, entre otras, que están requiriendo talentos deslocalizados. "Mucha de esa demanda se canaliza en países en vías de desarrollo con buen nivel educativo como es la Argentina, con oportunidades de perfeccionamiento y ofertas laborales", dice.

¿Qué es lo más valorable en un talento for export? A excepción del rubro IT, donde la inserción laboral depende de la acreditación de skills, Vinocur expresa que los estudios de posgrado son muy importantes. No obstante, los vínculos y la experiencia son componentes esenciales, según Servide.

Storytelling

Después de trabajar diez años en Cancillería, María Garzón Maceda aplicó a una beca para cursar un Máster en Asuntos Internacionales en Ginebra y la ganó. Aunque afirma que ama su país, su recorrido como especialista en desarme y no proliferación de armas de destrucción masiva -un campo no muy desarrollado en por estas latitudes- la llevó, en 2018, a buscar nuevos horizontes.

Para ella, uno de los principales retos fue explicar en las entrevistas que parte de su basta y temprana experiencia laboral la había hecho mientras cursaba Ciencias Políticas en la UBA. "He tenido que repetir hasta tres veces en una misma reunión que trabajaba full time y después iba a la facultad", confiesa. 

Es que lo que acá es motivo de orgullo puede despertar suspicacias en el exterior, sobre todo en Europa o los Estados Unidos donde no es para nada común. "Si vos podés contar que, además de hacer las dos cosas al mismo tiempo, te destacaste en lo académico y tuviste logros en lo profesional, es un combo que te posiciona muy bien", recomienda.

Según su experiencia, el secreto para conseguir trabajo está en el storytelling: "En la Argentina nos enseñan a ser humildes y acá es todo lo contrario. Para aplicar tenés que aprender a decir por qué sos la mejor candidata y resaltar todas las cosas maravillosas sobre vos misma. A mí me costó muchísimo cambiar ese chip".

Paciencia

Rodrigo Carucci es licenciado en Administración y en 2016 decidió mudarse a España para hacer una maestría en Supply Chain Management con la perspectiva de quedarse a trabajar allá. "En la Argentina trabajaba principalmente con empresas de servicios porque el tejido industrial es bastante chico y acá tenía más oportunidades de trabajar con empresas industriales, que es lo que me gusta", relata.

La similitud de culturas y el idioma común fueron puentes que le ayudaron en su búsqueda laboral, pero se tuvo que armar de paciencia porque los procesos de selección son mucho más largos.

"Hay búsquedas no son para un puesto en particular, sino que son para entrar en una bolsa de trabajo para ocupar un puesto cuando se libere. En un momento estaba con varios procesos al mismo tiempo porque hasta el final no sabía cuál era el que se ajustaba más a mi perfil. Todo es más planificado y a largo plazo. No podés pensar 'en dos meses encuentro laburo', por ahí te lleva medio año", explica.

Al igual que Garzón Maceda, Carucci tuvo que traducir un currículum atravesado por los vaivenes típicos de la experiencia argentina. "La gente desconfiaba mucho de que tuviera tantos años de experiencia con cambios tan bruscos en poco tiempo", comenta. Por eso, su carta de presentación en las entrevistas fue la del self-made man alimentado por su paso en compañías multinacionales, pymes y proyectos propios.

Rodrigo agrega que con la migración hay que estar dispuesto a ceder seniority. "Yo me veo siendo Junior Manager en una consultora grande en Argentina, pero el mismo puesto en Europa tiene dos o tres clientes con una facturación a nivel regional y una responsabilidad mucho mayor", aclara.

Networking "old school"

Muchas veces, la decisión de relocalizarse surge a partir de un ofrecimiento concreto de una compañía. Tal fue el caso de Iván Adaime que, tras siete años de trabajo en La Nación, en 2012 aceptó mudarse a Nueva York para desarrollar el negocio digital de Impremedia, un grupo de medios en español dirigido al mercado hispano de los Estados Unidos.

"Al principio iba a ser una aventura de solo dos años y acá estoy, a punto de cumplir los nueve". Adaime, quien desde 2018 es CEO de la compañía, confía en el talento argentino, pero dice que hay que salir a demostrar en un mercado muy competitivo.

"El argentino tiene una actitud súper positiva que lo convierte en un solucionador de problemas, pero a veces con eso no alcanza. En medios, necesitás tener un andamiaje de manejo de datos un poco más sólido".

Para Adaime, el networking a la vieja usanza es clave. Una vez recibido en Comunicación Social de la UBA, logró oportunidades gracias al contacto con sus colegas con los que compartía oficina. "Está LinkedIn, Tik Tok, Instagram, pero conocer gente a través del trabajo es la base de todo. Si hacés las cosas bien, las chances de que esa red se amplíe es grande", concluye.

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