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Una vuelta de tuerca a la capacitación

Para generar compromiso e ir más allá de las charlas motivacionales que ya son moneda corriente, las empresas implementan estrategias que van desde el paint ball hasta clases de cocina en conjunto. El principal desafío es que la actividad organizada no quede solamente en lo lúdico, sino que los empleados se lleven enseñanzas.

Guerras de paint ball. Clases y concursos de cocina. O, incluso, quedarse ‘perdido’ con los compañeros en la ruta y tener que buscar un refugio. La experiencia de la que tanto se habla a la hora de tentar al consumidor también se trasladó a las capacitaciones que las empresas les dan a sus empleados.
"Las técnicas de actividades vivenciales no son tan nuevas como se cree. Después de la 2° Guerra Mundial, en los Estados Unidos se dieron cuenta de que el entrenamiento era más efectivo si se vivenciaba", explica Débora Wolosky, directora de Tik Shoret, especializada en este tipo de actividades. De allí surgieron las primeras simulaciones, vinculadas con situaciones que se podían linkear, con foco en la integración y el involucramiento de las partes. Esa tendencia es la que pisa con fuerza en la Argentina.
"El principal desafío es estar creando todo el tiempo actividades disruptivas, porque son las que movilizan, pero que tengan anclaje con lo que el cliente necesita que los empleados incorporen", resume Wolosky. Es que, a veces, las organizaciones se ‘enceguecen’ con el brillo de actividades que, de tan disruptivas o novedosas, pierden de vista cuál el objetivo o la necesidad que llevó a la búsqueda de esa capacitación en primera instancia.
"Se tienen que poder desarrollar competencias. Hoy, las empresas evalúan por ellas, seleccionan por ellas y este tipo de actividades vivenciales tienen que desarrollar competencias", enfatiza Wolosky. Así, la consultora aplica un modelo llamado plan de acción o bitácora, para que los grupos tomen registro del aprendizaje, hagan una puesta en común, lo lleven a la teoría y vean cómo impacta en el día a día y el traslado a la tarea. "No tiene que quedar solo en una actividad lúdica o de integración, que es uno de los objetivos, pero no el único. Tiene que haber un aprendizaje", afirma.

Team work

En esta línea, las nuevas tendencias incluyen, por ejemplo, desde talleres de arte y danza hasta líneas de producción. En este caso, los empleados tienen que armar un proceso productivo de, por ejemplo, cerveza artesanal o jugo de naranja, aplicando normas de seguridad e higiene como si el producto fuera a salir al mercado. "El arte es una de las temáticas preferidas. Por ejemplo, creando coreografías que se ensamblan de acuerdo al liderazgo de los participantes", añade Wolosky. Los concursos de cocina también son demandados, con chefs que enseñan a preparar platos y, luego, hay que imitarlos.
Uno de los más novedosos y vivenciales es una actividad en la que se sube a los empleados a un micro que, en el medio del camino, frena, como si hubiera habido un desperfecto. A partir de allí, los ‘pasajeros’ tienen que llegar al refugio -una reserva ecológica, por ejemplo-, donde desarrollan actividades de orientación, con brújulas, como una búsqueda del tesoro, en la que se planifican objetivos y se administra el tiempo. Todo, guiado por facilitadores. "La demanda se sostiene, aunque algunas ajustan los costos. Pero el engagement bajó y, como no siempre tienen las herramientas para seguir negociando a nivel salarial, tienen que reafirmar el contrato psicológico a través de otras, como la gestión del clima", explica.
Otra tendencia es cocinar en equipo. Si la firma cuenta con cocina, una vez por mes el equipo se junta y come en la empresa, a partir de una organización previa: quién realiza las compras, quién cocina qué, quién arma el menú. Esto demanda una gran coordinación de todo el team, pero enmarcada en un ambiente mucho más informal. Así, a través de una actividad no típicamente laboral, se favorece el trabajo en equipo.
En Europa pisan fuerte las esculturas corporativas. Esto es, la compañía contrata a un escultor conocido por la sociedad del país y le propone diseñar una escultura que represente los valores de la organización. Sólo el diseño, para que las diferentes áreas de la empresa se encarguen de concretarla: por ejemplo, Compras hace el basamento, Logística consigue los materiales, Administración hace los primeros diseños sobre la materia prima, y así. Esto ayuda a que los empleados se identifiquen con los valores de la compañía.

El valor de las ideas

Otra tendencia que se impone es realizar eventos en formato TED a escala. Por caso, el ITBA, que estuvo involucrado en la realización del primer TEDx en Buenos Aires, decidió replicarlo a nivel interno. "El potencial del formato es en términos de alcanzar a públicos de todo tipo y acceder a ideas significativas, incluso relacionadas con desarrollos. TED es un claro ejemplo de las nuevas tendencias de difusión del conocimiento y las formas de aprender en la sociedad", explica Pablo Bereciartua, director de la Escuela de Ingeniería del ITBA. La organización estuvo en las manos de un grupo de alumnos, coordinados por la universidad. Contó con 100 participantes, todos alumnos, y luego se difundieron los videos a través de la Web. La institución lo aprovechó para difundir a personas e ideas, que, por el tamaño, no siempre son conocidas por todos.
En el ámbito privado, hay firmas como Tenaris que lo aplicaron, igual que el Banco Galicia. En el caso de la entidad financiera, Rafael Berges, su director de Recursos Humanos, explica que estuvo enmarcado en la redefinición de valores -cercanía, compromiso, entusiasmo e innovación. "Bajo el de innovación, quisimos implementar actividades que nos permitieran inspirar la visión de liderazgo y hacer cosas distintas", explica.
El paso siguiente fue realizar la convocatoria entre los empleados y seleccionar a aquellas charlas que se relacionaran con los valores a promover. De allí quedaron elegidos tres empleados, que se sumaron a tres oradores externos, con una convocatoria que cubrió los 250 lugares disponibles. "El primer efecto fue que las personas que están todos los días en el banco sienten que pueden participar y que su experiencia cuenta. La gente siente que, en el día a día, puede inspirar", concluye.
Florencia Radici

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