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Soluciones para empleados tóxicos

La "queja crónica" es una problemática común en las empresas. Se suele tener una relación ambivalente con el trabajo: por un lado, se lo aprecia y necesita; por el otro, se lo critica. ¿Es posible suavizar el malestar que generan los "quejosos"?

Soluciones para empleados tóxicos

Frente a empleados tóxicos e inconformistas, "el líder deberá neutralizar la mirada negativa, proponiendo un espacio para escuchar opiniones y propuestas, dando lugar a que exista una mirada crítica constructiva", destaca Sofía Scaglioti, gerente Regional de Negocios en Valuar.

A su vez, el líder debe definir "cuál es la mejor estrategia de intervención a la hora de disolver una actitud tóxica: diagnosticar si es un aspecto de personalidad para encarar cualquier situación de su vida o si hay una situación puntual del ámbito laboral que está afectando a esa persona. De ser así, identificarlo y ver cómo, desde la empresa, se puede adaptar o ajustar la solución", explica.

En los espacios laborales, este es un tema de considerable importancia por el impacto que tiene en la moral del grupo la existencia de personas que no administran bien sus quejas. Carlos Spontón, coordinador del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21, comenta que "existen quejosos por insatisfacción permanente (‘No me sirve nada de lo que me dan’), por hábito de quejarse automáticamente (‘No me lo aguanto más’) o por falta de habilidades sociales (mala cara permanente, gestos de frustración) y baja percepción del precio que se paga por no regular sus quejas".

Gonzalo Rossi, CEO de Whalecom, explica que "siempre hay algo que subyace a este tipo de actitudes. No hablo de personalidades, ya que dentro de la queja hay algún pedido y muy probablemente una percepción de amenaza". Y agrega que "nuestras intervenciones tienen que tener objetivos claros para poder ayudar a esta persona a bajar sus defensas y desarticular las quejas.

Por ejemplo, para que alguien no sienta amenazado su estatus, no hay que entrar en conversaciones de comparaciones y sí tomar un rol de coach. Hay veces que dar feedback no solicitado puede alentar la idea de pérdida de estatus. En cambio, hay que ayudar a que la persona reflexione y ayudar construir acciones sobre las oportunidades de mejora".

Vale destacar que el caso del quejoso requiere "mucho coaching, ya que no solo debemos intentar rescatarlo, sino que además debemos velar para que no contagie. Claramente, esta es la clase de personas que sienten que están fuera del sistema (por culpa del sistema)", explica Fabián Nicoletti, CEO de la consultora de IT 2LA.

Nicoletti detalla que "lo mejor que podemos hacer para ‘reencauzarlos’ es que vuelvan a sentirse importantes, darles el liderazgo (de actividades que podamos supervisar y cuya importancia, al principio, sea relativa) y hacerles notar que algo que hayan hecho es importante para la organización. No debe faltar de parte de sus líderes capacidad de escucharlos, entendimiento, dedicación y ayuda a que superen estos temas. El acompañamiento y el soporte afectivo son fundamentales".

Dejarlos que superen estos temas solos, exponerlos o arrinconarlos, sin dudas, generará un daño mayor, y enfrentará a la realidad de no recuperar a esos talentos y hasta tener que separarlos de la estructura. "Como managers, debemos poder revisar nuestras limitaciones, aceptarlas y vivir con ellas. En ese lugar es donde mejor podremos entender las limitaciones de los demás y ayudarlos a superarlas", concluye Nicoletti.

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