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Pasantías y JP, lo que se viene

Conrado Wittstatt, gerente General de Audi Argentina, pone el foco en los retos de dirigir a la automotriz en el contexto nacional.

Conrado Wittstatt, gerente General de Audi Argentina, sabe de alegrías y de dolores de cabeza. Las primeras vienen gracias a las novedades de la marca, el feedback positivo de los clientes y las buenas críticas que cosechan con cada modelo. Sin embargo, dirigir una empresa en el país es un desafío que define con una palabra: adaptación.

- ¿Cómo se gestiona una empresa como Audi en un país tan complejo como es la Argentina?
La realidad es que uno de los desafíos más importantes de hoy es adaptarse. La adaptabilidad es una necesidad imperiosa con la que hay que jugar, y aquel que se adapte más rápido es el que obtiene resultados más rápidos. En un ambiente tan cambiante como el nuestro, todo se trata de eso.
- ¿Cuál es el mayor desafío de dirigir una automotriz?
Uno de los puntos es que nuestra marca, por ejemplo, presupone un nivel de resultado en todos los aspectos de negocio de una cierta excelencia y eso es lo que implica el mayor desafío para estar a la altura de la brand. Desde la administración hasta los resultados económicos, la satisfacción de los clientes, el posicionamiento de la marca, las estructuras de los concesionarios. Todo aquello que el público percibe de la marca y no se trata del auto propiamente dicho.
- ¿Cuál es el mayor dolor de cabeza que tuvo?
En términos comerciales, probablemente fue el impuesto interno. Un cambio de reglas, de la noche a la mañana, sin anticipo ni aviso -y aunque hubiera sido avisado- de una exigencia tremenda. Si el Gobierno hubiera dicho "se prohíbe la importación de autos de cierto nivel", hubiera sido lo mismo. En términos concretos, el nivel de impuestos que se puso era una barrera arancelaria que hacía que la gente no pudiera comprar un auto.
- ¿Qué es lo más importante a la hora de dirigir?
La clave es tener a la gente adecuada. Gestionar implica que la gente haga cosas. Y lo más importante es tener a la gente indicada para que las realice. Cuando uno tiene un buen equipo puede descansar en ellos y todo se hace mucho más fácil.
- ¿Cómo se lleva con los
millennials?
Siempre tenemos gente joven en el equipo. Muchas veces están ansiosos por crecer y las cosas llevan un proceso de maduración que no siempre son comprendidos, pero, cuando sí lo son, los resultados son buenos y redituables.
- ¿Le divertiría dirigir Audi en otro país, donde las reglas sean más claras?
Si uno toma los problemas de la Argentina como "diversión", difícilmente se puedan encontrar en otros lados. Pero habrá otras cosas en esos países, porque cada mercado tiene lo suyo. Yo no digo ni que el nuestro sea el más difícil ni el más complejo, sí es difícil y complejo, pero cada cual tiene lo suyo, como habrá otros más sencillos pero quizás ahí haya más competencia. Todo se equilibra por algún lado.
Joaquín Garau

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