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"Movilizar una universidad es como tratar de movilizar un cementerio"

La lingüista y pensadora estadounidense, Barbara Oackley, advierte que prepararse para la era 4.0 no es un tema de recursos. Los desafíos que le esperan a las empresas más allá de la Educación Ejecutiva.

Barbara Oackley no siempre habló frente a un público que quería saber de ella cómo prepararse para la próxima era del conocimiento. Tras dejar la secundaria, Oackley se en listó en el Ejercito estadounidense, donde se recibió de Lingüista por la Universidad de Washington. Recién a los 23 años y ya fuera de las FFAA decidió “desafiarse”, como lo describe ella misma, para estudiar Ingeniería Electrónica y de Sistemas (Universidad de Oakland).

Tres años más tarde completó su doctorado en Sistemas. Hoy, la especialista de 63 años es una de las mentes brillantes a nivel mundial en materia de neurociencia. El foco de su trabajo es saber cómo aprender a aprender, que es también el título del curso abierto (MOOC, por sus siglas en inglés) que ofrece con el especialista Terrence Sejnowski. Con más de 2 millones de asistentes hasta 2016, el curso que se ofrece por la plataforma Coursera es hoy el curso abierto más demandado en el mundo.

APERTURA se encontró con Oackley en Madrid, en el marco del evento Enlighted que organizan la escuela de negocios Instituto de Empresa (IE) y Telefónica. En el uno a uno exclusivo, la especialista analizó el futuro de la Educación Ejecutiva y contó por qué las empresas no tienen que gastar fortunas para prepararse para la era 4.0.

¿Por qué es tan dificil aprender a aprender, hoy?

Porque las personas no lo hicieron simple sino complicado (ríe). Si bien hasta ahora hubo muchas mentes brillantes que trabajaron incansablemente para generar conocimiento de alta calidad, no lograron hacerlo transparente, simple y accesible para una mayor cantidad de personas. Además, hasta ahora, no hubo un forma de comunicar estos contenidos de forma simple y masiva. Eso es lo que el mundo digital hoy permite cambiar y de forma mucho más veloz y efectiva.

El impacto de las plataformas MOOC dan una idea de lo que eso se puede generar. Sin embargo, sorprende que haya tanta resistencia. Especialmente entre ámbitos especializados.

Lo que pasa es que muchos profesores si bien saben que estas herramientas existen se sienten intimidados. Perciben que de golpe hay mucha más competencia y que ya no pueden seguir haciendo business as usual. Además, si uno es un profesor que está por debajo del promedio –que es algo que la mitad de los profesores es (ríe con ganas)- puede llegar a perder el trabajo porque hay alguno o algunos que pueden hacer mejor el trabajo que usted. Pero justamente esa competencia es un gran avance para la academia y, especialmente, para los estudiantes. Entonces, no sorprende que hay resistencia porque ya sabe lo que dice el dicho: “Mover una universidad es como tratar de mover un cementerio. Uno simplemente no puede esperar ninguna ayuda de sus habitantes” (ríe).

En un mundo en constante cambio e inestabilidad, las compañías y el mundo de los negocios necesita encontrar un camino para mantener sus skills actualizados mientras, al mismo tiempo, sigue el rumbo de los negocios. ¿Qué puede y debe hacer la academia para mediar en esa tensión?

Para empezar, algo muy simple: mejorar el canal de enseñanza. Hacer más cursos online. Porque el 90 por ciento de este cambio radica en el delivery. El problema con el cual nos encontramos hoy es que el sistema de entrega de conocimiento es tan aburrido y tan lento que simplemente ahuyenta al público. Simplemente no les dan ganas de querer aprender algo nuevo, como por ejemplo si lo podrían hacer vía video. Y eso que hay hoy instructores realmente excelentes, que prueban que sirven para todo tipo de enseñanzas y no necesariamente teórico.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, el campeón mundial de jabalina logró mejorar sus resultados a través de mirar video de Jabalina por YouTube. O sea, hoy es posible, a través de la tecnología aprender cosas que antes nunca existieron.

¿Desde la perspectiva de las empresas, cuáles son los mayores retos que afrontan a la hora de preparar a sus plantillas? Qué parte aún no entienden y deberían?

Lo que hay que destacar en ese sentido es que aprender a aprender es hoy ja un skill. Antes, solo teníamos esas teorías aburridas, que nos enseñaban psicólogos más aburridos aún, que además no tenían conocimientos de ingeniería o eran expertos en los temas más complejos. Hoy, tenemos todas esta información disponible, y lo que hay que entender, especialmente las empresas y las b-schools en particular, es que el secreto pasa por saber hacer disponible, saber darle acceso a las personas, hacerles fácil aprovechar esa información. Eso empieza por mostrarles cómo funciona su cerebro. Me pasó a mí: de ser un lingüista tradicional pasé a ser un ingeniero y eso a los 26 años. Entonces, hoy es mucho más probable y realizable aprender temas más complejos, pero gracias a los conocimientos de cómo funciona el cerebro humano. En mi caso fue el simple entendimiento de que mi cerebro utilizaba las misma técnicas para aprender un idioma que para aprender ciencia o matemáticas.

¿Las empresas deberían hacer más uso de formación en neurociencias?

Lo que deberían hacer es buscar y aplicar los conocimientos prácticos que generan las neurociencias y cómo funciona el aprendizaje.

¿Deberían invitar a más neurocientíficos a sus empresas?

Pueden hacerlo pero no necesitan hacerlo. Por ejemplo, los cursos y los conocimientos que desarrollamos y enseñamos con mi colega,Terrence Sejnowski, que es una eminencia mundial en neurociencias, están hoy todos en la web y son gratis. Esa información está hoy literalmente al alcance de todo el mundo. Y si después hubiera necesidad para profundizar, si ahí estamos lógicamente todos disponibles. Pero el inicio es mucho más facil de lo que las personas comúnmente piensan.

¿La educación ejecutiva está a la altura de este desafío o retrasada?

(Ríe) Queda mucho para ayudarles a los ejecutivos a aprender. En realidad, lo más importante que hoy deben aprender ejecutivos es una cosa: flexibilidad en su pensamiento. Por eso, mostrándoles cómo funciona mi propio cerebro y cómo aprende ese cerebro, qué pasa cuando aprende y qué no pasa, es lo más importante para entender la importancia de flexibilidad a la hora de tomar decisiones. Especialmente si se encuentran con el resultado de una decisión que no es el que esperaban, porque simplemente no tenían toda la información disponible.

¿Por dónde se empieza?

Es sumamente importante introducir y ampliar más la ciencia en el proceso de aprender. Porque, hasta ahora, tuvimos todo el tema y las teorías que nos traían los psicólogos, que no era algo realmente tangible, práctico. Y uno para aprender necesita toda la información dura y útil que pueda conseguir para aprender. Por ejemplo, todos saben que necesitamos dormir más. Lo que no todos saben es qué pasa si no tenemos ese sueño: que nuestras neuronas se atrofian y que la falta de sueño no permite que nuestro cerebro elimine toxinas. Por lo tanto, aprender requiere generar cambios físicos en su mente. Cuanto más pueda entender una persona cómo se generan esos cambios, más fácil podra generar las condiciones para que el aprendizaje se de.

¿Cuánto cambia este panorama el horizonte para los estudiantes de Educación Ejecutiva?

Qué deben tener en cuenta los estudiantes cuando se deciden por un programa? Evidentemente, lo primero es fijarse bien en los profesores, que sean personas que sepan y quieran enseñar. Que hagan del proceso una experiencia. En segundo lugar, aprender a focalizar y a concentrarse en una cosa cada día para priorizar en aquellas cosas que necesito realizar.

Comentarios1
carlos arce
carlos arce 07/10/2018 08:52:59

Aunque tal vez sea correcto lo que dice....... Es INENTENDIBLE

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