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Me despidieron ¿y ahora qué hago?

El rol que se haya ocupado (director, gerente, jefe) será proporcional a la herida narcisista que se sufra. Pero, además, se suma la angustia existencial que produce naturalmente el "por- venir" desconocido. Cómo seguir.

Me despidieron ¿y ahora qué hago?

El trabajo es el lugar donde se comparten objetivos en común, es el sostén principal: económico, emocional y hasta ocupacional. Significa mucho más que un medio para obtener una retribución remunerativa, representa un marco de referencia general.

Si imaginamos la vida como un gran reloj, su péndulo sería el espacio laboral, quien marca el paso del tiempo, define el calendario, para qué se tiene margen y para qué no. Sin duda desde esta perspectiva, el trabajo es el principal organizador social de una persona, ordena, otorga seguridad y da sustento al día a día.

Cuando se produce el despido, lo primero que surge es: ¿y ahora qué hago?. Puede entenderse la obviedad del malestar, vinculado a los ingresos que ya no se percibirán, pero también está presente la dimensión psicológica de lo que genera, con mayor o menor impacto, dependiendo de quien se trate. El rol que se haya ocupado (director, gerente, jefe) será proporcional a la herida narcisista que se sufra, pero, además, a todo esto, se suma la angustia existencial que produce naturalmente, el "por- venir" desconocido.

Como seres humanos, somos sujetos de certezas, que necesitamos conocer a dónde vamos, qué y cuándo sucederá. No estamos preparados por naturaleza a convivir con la incertidumbre.

Lo que angustia al hombre universalmente es la muerte. Por el vacío, el desconcierto, la ausencia de respuestas que genera. La falta de trabajo tiene dos componentes similares: el sin sentido cotidiano que conlleva, no saber qué hacer, a dónde ir y tener un futuro incierto: ¿Qué hay después?

El momento de la desvinculación impone una coyuntura de vulnerabilidad, se ve teñido de subjetividad, genera angustia, desorientación, convoca a la incertidumbre, como el peor fantasma y cada uno lo tomará, acorde a su historia, su estilo. Pero hay una manera de abordar lo mejor posible esta situación. En todos los casos, lo acertado es no actuar de inmediato, ni ofrecer el CV sin distinción, porque aún la estrategia final no está diseñada. Este es recién el comienzo.

Es clave saber que:

- La situación de desempleo es temporal, es una transición, se está en un lugar de tránsito "camino" a otro trabajo, que, aunque aún no sea tangible e inmediato, no significa que no exista. Hay un mundo de posibilidades por ser tomadas.

- Hay que preguntarse es: ¿Qué se hacer? / ¿Qué quiero? / ¿Qué pide el mercado? En esa triangulación se encontrará hacia dónde se puede ir, conocer el territorio (yo mismo) permitirá encontrar el mapa (cómo llegar).

- Lo tercero es identificar las empresas -target que pueden ser del propio interés, e investigar como conectarte a ellas.

- Lo último es crear la propia marca personal para posicionarse.

Es crucial comprender que buscar un nuevo empleo implica registrar lo que genera emocionalmente salir de nuevo "al ruedo", para saber cuándo se está listo para empezar a trabajar en el próximo paso de la carrera profesional.

Hay que tener en cuenta que será importante tomarse unas horas de análisis para comenzar un plan de acción metódico y estratégico. Buscar trabajo con la conciencia de saber que el péndulo del reloj detenido volverá a funcionar y que solo se puso por un rato en suspenso, para traer una nueva oportunidad, que habrá que descubrir.

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