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El mito del multitasking

Dicen que "el que mucho abarca, poco aprieta". Sin embargo, el siglo XXI contradice esta afirmación. ¿Cómo organizarse?

Hoy, los puestos de trabajo son cada vez más complejos, y requieren de personas con la flexibilidad suficiente y las competencias necesarias para hacer diferentes tareas a lo largo de la jornada laboral. "Las organizaciones quieren, cada vez más, perfiles con alta capacidad de adaptación a entornos cambiantes y la posibilidad de un profesional que pueda moverse lateralmente dentro de la estructura, sin resentir o poner en riesgo los resultados del negocio", destaca Manuel Rossi, CEO de Hidalgo y Asociados. Ahora bien, una persona no puede estar atendiendo dos temas al mismo tiempo. Basta con pensar en alguna situación diaria o cotidiana para darse cuenta de esto. Es clave saber que no se pueden realizar o prestar atención a dos situaciones diferentes en el mismo momento. Físicamente quizás si se pueda, pero cognitivamente no. Entonces, ¿cómo se hace para adaptarse al mundo de trabajo de hoy, que pide saber y hacer cosas diversas?
"Si a algo no podemos escapar los ejecutivos es a la cantidad de decisiones que tomamos a diario. Tampoco podemos desatender nuestros teléfonos. Ayuda mucho a organizarse registrar las tareas en herramientas. Documentar qué tenemos que hacer es fundamental. Además, no hay que planear hacer más cosas de las posiblemente humanas en tiempos récord", comenta Ricardo Ghigliazza, CEO de Wavenet.
Rossi aconseja organizar el día con anticipación; priorizar y simplificar tareas; delegar; realizar una cosa a la vez poniendo el 100% del foco en eso; tomar descansos cortos a fin de encarar la tarea con mayor productividad; y, en la medida de lo posible, apagar o silenciar el celular.
Claudia Armesto, licenciada en Comunicación Social orientada a Procesos Educativos, detalla que "el paradigma laboral cambió gracias a las nuevas tecnologías y herramientas con las que trabajamos, exigiéndonos abarcar más responsabilidades y tareas que antes, pero ‘apretando’ igual que siempre. Esta tendencia de la hiperconectividad nos interpela diariamente. Recibimos mensajes en todos los dispositivos posibles en el momento, pero nos encontramos con nuestro límite humano: no podemos responder porque estamos manejando o realizando una tarea de dificultad, donde responder es sinónimo de riesgo".