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El casillero más difícil de llenar

La cantidad de egresados de las carreras de ingeniería y tecnicaturas no alcanza para satisfacer la demanda por parte de las empresas. El trabajo desde las universidades para impulsar estas vocaciones y las estrategias de las organizaciones para captarlos y retenerlos. El aspirante con buen nivel de inglés y mirada estratégica de los negocios es el más codiciado.

En la Argentina, hay un ingeniero cada 6.000 habitantes, mientras que, en países como Brasil, hay uno cada 4.000 y, en Alemania, uno cada 2.000, según datos del Consejo Argentino de Ingenieros (CAI). No sorprende, entonces, que este perfil profesional encabece el ránking de "los más buscados" por las empresas.
Un relevamiento de la consultora Adecco sobre la demanda laboral para el segundo semestre ubica a los ingenieros, junto a los desarrolladores de software y técnicos industriales, como las posiciones más difíciles de cubrir. Desde la firma de headhunting Glue Consulting, Brenda Barán coincide: "El perfil de ingenieros es el más difícil de conseguir, sobre todo, cuando se necesita un profesional con buen nivel de inglés y mirada estratégica de los negocios". Las compañías que más demandan este perfil son las de Oil&Gas, Energía, Autopartistas y Telecomunicaciones.
"Hoy, se reciben unos 5.000 ingenieros por año y estamos apuntando a 10.000 por año en 2020. El problema es que hay pocos ingresantes y las empresas se están llevando a los estudiantes antes de recibirse", apunta Horacio Salgado, decano de la Facultad de Ingenería de la UBA. "Es una pena, porque la mayor deserción se da en los últimos años de la carrera, cuando ya pasó lo más difícil", señala.
En el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), "se reciben unos 240 ingenieros por año, y la demanda por parte de las empresas es mayor a la cantidad de graduados disponibles", coincide Mónica Varela, directora del Departamento de Ingreso de esta universidad.
Para el bioingeniero Gabriel Gentiletti, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), la escasez de estudiantes de carreras científico tecnológicas tiene múltiples factores. Entre ellos, "la falta de promoción de estas vocaciones desde la escuela, desterrando prejuicios respecto a materias como Matemática, Física y Química".
Desde hace dos años, 45 facultades de Ingeniería en todo el país implementan un Test Diagnóstico -incluyendo ejercicios de ecuaciones, funciones y polinomios- a los ingresantes. "Estas primeras pruebas reflejan algunas limitaciones en la formación a nivel secundario y son una herramienta para trabajar en este sentido", apunta Gentiletti. Además, las universidades implementan campañas de promoción de estas carreras, con visitas a colegios y difusión de su oferta educativa en la vía pública y redes sociales.

Captando talentos

Con una dotación de 21.000 empleados en la Argentina y 75.000 a nivel global, el grupo Techint es uno de los mayores "buscadores de ingenieros". "Este perfil representa el 65% de nuestra demanda", señala Lara Lascurain, gerenta de Empleos del grupo. "Para cubrirla, la clave es la incorporación temprana y el desarrollo interno", destaca la ejecutiva.
La multinacional argentina contrata estudiantes a partir del 50% de la carrera aprobada y les ofrece un programa formativo. Para los próximos a graduarse o recién graduados, hay un programa de Jóvenes Profesionales con planes de carrera y beneficios. Desde hace varios años, la firma otorga las becas Roberto Rocca para costear la carrera de estudiantes destacados en todo el país.
"Los más demandados son ingenieros industriales. Le siguen los mecánicos, eléctricos en materiales y en petróleo", dice Lascurain. También les cuesta conseguir perfiles técnicos y, por este motivo, Techint está armando una red de escuelas propias. A su vez, apoya a escuelas industriales de todo el país con equipamiento y capacitación docente.
En la firma de infraestructura y construcciones CRIBA, el 50% de sus 1.200 empleados son ingenieros o arquitectos. "Nos cuesta encontar ingenieros civiles con experiencia en obras. Salimos a buscarlos en las redes sociales y en las universidades, ofreciéndoles un plan de carrera con rotación por todas las áreas de la empresa", destaca Santiago Tarasido, gerente General.
La compañía participa junto a la Universidad Católica Argentina de un plan de padrinazgo que otorga media beca a estudiantes destacados que quieran seguir ingeniería en esta institución.
Delfina Frolik, una tandilense de 19 años, recibió la beca CRIBA para estudiar ingeniería civil. "En la secundaria, participé en un proyecto para el diseño de un bloque ecológico para edificaciones sustentables, que obtuvo una mención en la feria de Ciencias de Intel, en 2013, en Arizona", cuenta. A partir de allí, empecé a interesarme más en la construcción", explica Frolik, exponente de una nueva generación que apuesta a la Ingeniería.
María Gabriela Ensinck

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