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Desafío pendiente

El empleo temporario busca posicionarse como una opción de inserción laboral, pero todavía tiene prejuicios por derribar.

La desocupación en la Argentina era, al 3° trimestre de 2016, de 8,5%, con un descenso de 0,8% respecto del 2° trimestre del mismo año. Cuando se pone la lupa, se observa que el sector del personal temporario representa 0,74% del global de los empleos formales durante este trimestre, con más de 6,1 millones de trabajadores. El 65% del total de los empleos temporarios corresponde a jóvenes menores de 30 años. Esto muestra la incidencia que tiene en este grupo la actividad de las empresas de trabajo temporario. Más, cuando se considera que seis de cada 10 jóvenes con trabajo tiene un empleo informal o precario, en un grupo cuya tasa de desocupación triplica la del empleo adulto.
"En la Argentina hay más de 6 millones de desocupados. El 30% son jóvenes que no trabajan ni pueden insertarse en el mercado laboral. Necesitamos herramientas dinámicas y flexibles para reinsertar a la gente y, a los que están, reconvertirlos de empleos informales a un trabajo formal. El empleo temporario es una de las pocas herramientas flexibles en el mercado laboral argentino", alerta Ricardo Wachowicz, presidente de la Federación Argentina de Trabajo Temporario (FAET), una organización que nuclea en el país, desde 1985, a las compañías dedicadas a la prestación de servicios de empleos eventuales.
Uno de los principales mitos a derribar en la industria del trabajo temporario es que, a veces, se la asocia con la informalidad. "No existe en nuestra actividad. Estamos regidos por la Ley de Empleo, y regulados por decretos y leyes", dice Wachowicz. Asegura que la actividad maneja más de 3.000 selectores en el país y más de 1.500 oficinas. "Allí les enseñamos y hacemos trabajo de capacitación y docencia en la incorporación de trabajos temporarios dentro de las organizaciones. El 40% de quienes empiezan con un empleo temporario queda con trabajo permanente. Es un primer paso en el mercado laboral", añade.
Pero, alerta Wachowicz, se perdieron 120.000 puestos de trabajo en la actividad: "Hay tanta rigidez en el mercado por la industria del juicio que muchos prefieren tener empleados informales. Las pymes le temen mucho a la judicialización de los problemas y nosotros deberíamos ser sus aliados estratégicos". Para él, hay que llevar los procesos de empleabilidad de las organizaciones "a los tiempos modernos". Según su visión, es un trabajo conjunto entre el Estado, las empresas y los sindicatos. Estos últimos "tienen que cambiar de paradigma y abrirse al mercado, permitiendo nuevos procesos de empleabilidad para estos 6 millones de desocupados".

Espacio a ocupar

El potencial de la actividad está en las empresas que, por ejemplo, necesitan más empleados en una estación particular. O, por proyectos, cuando hay cambios de productividad en una fábrica. También, reemplazo por vacaciones. En caso de alto ausentismo, también se pueden reemplazar posiciones con empleo temporario.
Según datos de la entidad a partir de información del Indec, la mayor cantidad de posiciones de trabajos temporarios en el 3° trimestre del año pasado fueron operarios (57,3%), seguidos por administrativos (16%) y vendedores (3,82%).
"Todos somos responsables de que en un país tan rico como la Argentina haya tantos desocupados. Tenemos que pensar como país cómo permitir el desarrollo y la reinserción laboral de esta gente", concluye Wachowicz.