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De jefe a líder

¿Qué se necesita más allá del cargo o nombramiento para generar lealtad entre los empleados? El camino a seguir.

De jefe a líder

Hasta hace unos años, los jefes configuraban un poder central en su propio accionar, sin tomar en cuenta el grupo humano que los acompañaba. El antiguo rol de la autoridad era paternalista, lineal, se basaba en órdenes y solo se emitían tareas de acuerdo a la eficiencia. Hasta ese momento, la clave era buscar el cumplimiento del deber en el ámbito laboral.

Claudia Armesto, presidente de Empatía Comunicación, explica que "el jefe llegaba por antigüedad y trayectoria a su puesto dentro de la empresa. Por este motivo, se le daba mucha importancia a la experiencia y al conocimiento. Esta situación sucedía a tal punto que no se tomaba en cuenta el aprendizaje del equipo. Los jefes contaban con un grupo de personas que cumplían sus tareas con eficiencia, pero las resoluciones y soluciones dependían de él, quien no formaba equipos autónomos y resolutivos sino totalmente dependientes de su dirección".

Vale destacar que el poder real no se genera a través de un cargo o una posición en una estructura organizativa, sino que en una organización se empodera a las personas que logran empatizar, conectar y dar respuesta a las voces de los clientes y colaboradores. De esta forma, el jefe tradicional impone su voz y el líder logra que su voz sea escuchada, validada y, poco a poco, se convierte en guía y role model.

"Definitivamente uno puede ser jefe y no líder. Además, se puede ser líder sin tener ningún tipo de título formal en una estructura. Pero, a su vez, se puede ser las dos cosas al mismo tiempo. Un líder es una persona que tiene una mirada interior poderosa. Trabaja sobre sus áreas de mejora de manera franca y se muestra sencillo y como es, con sus virtudes y debilidades. Él potencia sus fortalezas en pos del equipo de trabajo y ejerce escucha activa; no aconseja sino que empatiza y siente con el otro para ponerse en sus zapatos. Esa es la clara cualidad de un líder", detalla Cecilia Giordano, directora General de Mercer.

Entre roles

El rol del líder es más amplio que el de un jefe y debe construir un equipo autónomo, proactivo y con alto grado de resolución propia.

"Este tiene que planificar objetivos en equipo y dar su visión como guía, pero no como mirada absoluta. Siempre intenta construir un camino común con su equipo y la comunicación aquí es horizontal y cercana, no lineal. Siempre debemos recordar que el líder es quien incentiva la participación y genera compromiso, busca reconocer y desarrollar los talentos del equipo a su punto máximo siendo motivador. Con objetivos personales y grupales claros busca la superación del equipo", detalla Armesto.

No hay que olvidar que un líder genera un buen clima de trabajo y aprendizaje. Su mirada está puesta en aprender en equipo, y en capacitar y enseñar consiguiendo un feedback constante. Él configura el poder en la delegación autónoma, donde todo el equipo se convierte en su fuerza.

Así, si bien no hay absolutos, en general, tiende a creerse que líder se nace, pero definitivamente también se puede lograr cuando se es sincero con uno mismo, cuando la persona es simple, escucha, empatiza con sus colaboradores y, sobre todo, cuando se tiene una mirada sincera con uno mismo para trabajar en las áreas de mejora, esas que todas las personas tienen.

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