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Cuando colaborar es productividad

La inteligencia colectiva, esa posibilidad de trabajar con otros, está alcanzando su potencial, impulsada por la tecnología y los nuevos paradigmas laborales.

Cuando colaborar es productividad

Ya sea por una imposición del mercado, un cambio generacional, el avance de la tecnología, o por todo eso junto, el trabajo colaborativo dejó de ser una tendencia para convertirse en una realidad. Al menos así lo ven los especialistas para las empresas que no quieran perder competitividad. El paradigma "la información es poder" parece haber quedado en el pasado y, ahora, el poder pasa por compartir información, porque, a cambio, se recibe más información.

Como explica Mario Bolo, profesor de Administración y Sistemas en el ITBA, en el trabajo colaborativo los participantes, que usualmente están en ubicaciones geográficamente distantes, "comparten su conocimiento y realizan tareas en forma conjunta aprovechando la tecnología de Internet". La inserción de los millennials en las compañías "comienza a romper algunos paradigmas sobre cómo manejarse por las necesidades que tiene esta generación", afirma Constanza Suárez, directora de Capital Humano para Sudamérica de Softtek. Según explica, esta generación busca mayor agilidad, tiene un espíritu más colaborativo y piensa en necesidades colectivas, mientras que la Generación X suele ser más competitiva e individualista.

Para Suárez no es una cuestión generacional, sino que "tiene que ver con la evolución del mercado", porque surgen otras necesidades menos individualistas. Según Softtek, "colaborar" implica ver "de qué manera podemos integrar distintas áreas para alcanzar ese objetivo final".
Alejandro Frenkiel, consultor en Capital Humano y Desarrollo Organizacional, y socio director de C2, habla de "inteligencia colectiva" para aludir a la posibilidad de trabajar con otros. Aunque aclara que no es un fenómeno nuevo, sino que tiene más de 3 millones de años. "Lo que le dio la vuelta -además del surgimiento de Internet- fue la aparición de la lógica de la web 2.0", explica. Mientras que Internet dio la posibilidad de conectarse con otros, la web 2.0 permitió que el usuario que consume información también la produzca, por lo que se genera una interacción constante. Así, se constituye "una lógica más colaborativa de intercambio de información".

"Es difícil a veces decir si la tecnología es causa o efecto. En lo que no caben dudas es de que la tecnología ha sido el gran habilitador para el trabajo colaborativo", asegura Bolo. Y agrega que, a medida que diferentes organizaciones adoptaron esta modalidad, "inevitablemente se empezó a dar entre miembros de distintas generaciones. Lo mismo puede decirse de diferentes áreas y especialidades". Esto trae varios beneficios. "Permite potenciar los conocimientos y habilidades de personas que están distantes entre sí", opina Bolo. Y, como considera Francisco Forero Bonell, consultor Senior de Ventas para Google Colombia, "hoy, es la única forma de ser competitivo, si quieres estar a la vanguardia y dedicarte al corazón de tu trabajo".
 

Frenkiel agrega que los colaboradores "pueden opinar libremente y nadie puede coartar la posibilidad, porque la idea es similar a la web: cada uno postea lo que quiere", y suma que este fenómeno genera más compromiso y producción. "La gente dice ‘puedo decir lo que quiero, me comprometo con lo que digo, por lo cual soy parte de lo que se dice’, y eso te da más ganas de hacer, porque te tienen en cuentaen lo que está diciendo", observa.

Más allá de la tecnología

Además de la tecnología, existen otras maneras de fomentar la colaboración. Por ejemplo, el concepto "oficina abierta" que usa Softtek. Google también le presta atención a los espacios en su compañía. "Somos una organización muy plana, sin muros, es difícil ver una oficina privada", asegura Forero Bonell. Para él, que los colaboradores estén en contacto cara a cara, que sean muy itinerantes y que se reciba soporte de cualquier área hace que exista "un ambiente de colaboración genuino".

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