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Las necesidades del arbitraje

Crece su uso de la mano de contratos de envergadura, pero todavía hay mucho camino por recorrer. Industrias que más los implementan.

Las necesidades del arbitraje

De a poco, el uso del arbitraje comercial en la Argentina empieza a ocupar un lugar de relevancia, principalmente en grandes contrataciones, con players sofisticados. Guido Tawil, referencia en la materia, señala que "si bien el arbitraje comercial tiene una larga historia, no ha tenido en la práctica el desarrollo deseado". Para el socio de M. & M. Bomchil Abogados, "la ausencia de regulación específica, algunas decisiones judiciales desafortunadas y la falta de apoyo político para su implementación han conspirado en ese proceso".

En efecto, si bien el arbitraje se encuentra incluido en algunos contratos predispuestos, como el Código Civil y Comercial en su artículo 1651, inc. d) excluye a los contratos de adhesión, según explica Lautaro Ferro, socio de Pérez Alati, Grondona, Benites & Arntsen. Para Santiago Soria y Ricardo Ostrower (Marval, O'Farrell & Mairal), el uso del arbitraje comercial como mecanismo de resolución de controversias ha ido creciendo. Los representantes de MOM son menos duros con el nuevo Código: "Aún con sus luces y sombras, significó, en materia de arbitraje, un paso en la dirección correcta: se incorporaron muchas reglas que facilitan enormemente el desarrollo del arbitraje en nuestro país", dicen.

Desde Martínez de Hoz & Rueda, su socio Francisco Amallo señala que la mayoría de los contratos que preparan o que les llegan contienen cláusulas arbitrales. "En contratos internacionales o de gran envergadura, se suelen utilizar instituciones arbitrales internacionales, como la Cámara de Comercio Internacional o el Centro Internacional para la Resolución de Disputas. En contratos domésticos, se suele acudir a instituciones arbitrales locales, como el Centro Empresarial de Mediación y Arbitraje o el Centro de Mediación y Arbitraje Comercial.

Gonzalo García Delatour, socio de Beccar Varela, reconoce que más allá de que el volumen de arbitrajes en la Argentina siga siendo menor al de Perú, Chile o Colombia, un hecho que permiten "soñar con un futuro auspicioso" fue la inclusión del contrato de arbitraje en el Código. "Más allá de haber recibido ciertas críticas y algunas modificaciones de último momento muy poco afortunadas -que seguramente sean objeto de una futura reforma-, significó un avance a fin de dar reconocimiento legislativo a ciertos principios pacíficamente aplicables en la materia", sostiene.

Industrias

El arbitraje comercial es, por esencia, de origen contractual. Desde Pagbam coinciden en que cuanto más sofisticadas son las partes, más probable es que decidan recurrir al arbitraje. "En la Argentina, se evidencia una sensible tendencia a pactar arbitraje en la mayoría de los contratos complejos, generalmente celebrados entre partes sofisticadas. Ello se manifiesta especialmente en sectores como Infraestructura, Telecomunicaciones y Oil&Gas", coinciden desde Marval.

Amallo apunta que si bien el arbitraje se utiliza en casi todas las industrias, la mayoría de los usuarios suelen estar vinculados a la energética, la construcción y los servicios financieros. "De a poco, a medida que ingresan mayores inversiones al país, se comienzan a ver arbitrajes vinculados a conflictos post-M&A", agrega.

En Beccar Varela señalan que si bien las materias sobre las que versan los conflictos son variadas, suelen estar relacionadas con locaciones de obra, conflictos societarios, compraventas de acciones y disputas en materia energía. "La incorporación de cláusulas arbitrales en los contratos de suministro, construcción, energía o en fusiones y adquisiciones, entre otros, es cada vez más frecuente", aporta Leandro Caputo desde Bruchou, Fernández Madero & Lombardi.

Impacto

En el ecosistema arbitral, la tecnología está teniendo su impacto. "El procedimiento arbitral se caracteriza por su mayor flexibilidad y la tecnología cumple un rol importante en ello tanto en los métodos de comunicación como en la producción de documentos y otros medios de prueba", considera Tawil.

Así y todo, para Ferro la cuestión "cultural" tiene todavía un largo camino por recorrer. "Es necesario que las partes (y los abogados), principalmente en la Argentina, estemos total e incondicionalmente dispuestos a aceptar y cumplir los laudos que se dictan", dice, porque si bien es común que los recursos contra ellos sean renunciados, en la práctica, quien pierde intenta plantear la nulidad de la decisión arbitral.

García Delatour aporta una serie de hitos que están impulsando la figura. Entre ellos: el proyecto de Ley de Arbitraje Comercial Internacional, con media sanción del Senado, y la expresa posibilidad de establecer al arbitraje como mecanismo de resolución de conflictos en la ley que regula los Contratos de Participación Público - Privada (PPP).

Caputo suma que el programa RenovAr dispuso la resolución de conflictos derivados del PPA -contrato de abastecimiento de energía eléctrica- a través del arbitraje nacional o internacional. "La promoción del arbitraje desde el Poder Ejecutivo ha sido acompañada, al mismo tiempo, por la jurisprudencia. Recientes decisiones judiciales han otorgado mayor autonomía al arbitraje al, por ejemplo, confirmar que la revisión de los laudos por el Poder Judicial es limitada y de excepción, no pudiendo los jueces revisar el fondo de lo decidido por el tribunal arbitral", redondea el socio de Bruchou, Fernández Madero & Lombard.

A.A.N.

VENTAJAS Y DESAFÍOS

Entre las ventajas del arbitraje, los consultados señalan la posibilidad de designar árbitros expertos en las materias a tratar; la amplitud de pruebas, la inmediatez y celeridad del proceso; la confidencialidad y, a veces, también los costos. Entre los desafíos aparece con fuerza la necesidad de una mayor democratización y difusión del arbitraje.

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