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La lucha contra la corrupción

El juez del caso Lava Jato, Sergio Moro, visitó la Argentina. Arrepentidos y apoyo social, claves para el avance de la investigación.

La lucha contra la corrupción

Ningún país se tiene que avergonzar de la aplicación de la ley y de enfrentar la corrupción sistémica", señaló el juez federal brasileño Sergio Moro, a cargo de la investigación del Lava Jato, el mayor caso de corrupción de Brasil con ramificaciones en no menos de 11 países, incluyendo la Argentina. "La corrupción existe en cualquier país del mundo. Incluso, en los nórdicos. Pero la corrupción como sistema, como regla de comportamiento, no es algo tan común", reforzó.

Se trata de una corrupción que no es aislada, sino que es practicada de modo serial y profesional, explicó Moro. "Es una actividad criminal difusa, no concentrada, sino de la que varios individuos participan", agregó. Tras desandar los sucesivos pasos de la investigación, que arrancó con el seguimiento de cuatro individuos dedicados a operaciones de cambio de dinero en negro, el magistrado se centró en la importancia del uso de la figura de la colaboración premiada (arrepentido). "En la criminalidad realizada en secreto, como la de este tipo, es difícil tener testimonios. Normalmente, las únicas personas que pueden servir como testigos son los propios delincuentes. No es como cuando se roba un auto, donde la víctima aporta los primeros datos. De allí que una técnica muy antigua, aunque poco utilizada en América latina, es premiar al delincuente que revela sus delitos y los de otros", enmarcó.

Por lo general, aclaró, el arrepentido no actúa por arrepentimiento, sino buscando un beneficio legal. "Tiene un precio porque es un delincuente confeso, que termina recibiendo una sanción desproporcionada a sus responsabilidades. Pero, desde el punto de vista de la eficiencia judicial, si aporta información valiosa sobre la actividad de otros, el resultado es beneficioso", reflexionó.

Moro rescató también la importancia de la opinión pública al momento de impulsar este tipo de investigaciones. "Fue nuestra decisión, desde el inicio de los procesos, tratarlos con un máximo de transparencia. Son procesos que tienen consecuencias fuera del mundo jurídico. Era importante que la sociedad civil pudiera tener conocimiento de lo que pasaba en el proceso", enmarcó.

Eso posibilitó que los trabajos de investigación y juzgamiento tuviera un fuerte apoyo social, a modo de protección, dijo. "Ningún juez debe juzgar en base a la opinión pública, pero en procesos a personas con poder económico y político, la opinión pública funciona como protección para cualquier obstaculización de investigaciones que se pretendan hacer", aclaró.

El juez brasileño recibió una primera ovación incluso antes de empezar a hablar, a pedido de Laura Alonso (OA), moderadora de su presentación. Antes, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano, realizó un balance en materia de avances de la iniciativa Justicia 2020. Al inicio, Daniel Herrera, decano de la Facultad de Derecho de la UCA, anfitriona del encuentro, remarcó que en casos como el analizado, "hay un tercer elemento: la tolerancia o indiferencia de la sociedad sobre el problema de la corrupción". Mirar para otro lado como si no pasara nada, apuntó. "Eso parece que se acabó o se está acabando en nuestras sociedades", concluyó Herrera.