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Inteligencia artificial y derecho

Las principales firmas del mundo comenzaron a aplicar herramientas de este tipo con buenos resultados. Alerta entre jóvenes profesionales y aquellos que realizan tareas repetitivas.

Los sistemas judiciales actuales nacieron en los siglos XVII y XVIII. Todo lo que conocemos como sistema de justicia era la tecnología que se consideró adecuada en aquella época para responder a la misma pregunta de siempre: ¿se rompió o no la regla? Estamos en el siglo XXI y la inteligencia artificial (IA) ya demostró que puede reemplazar a los humanos en muchas actividades".
La descripción corre por cuenta de Federico Ast, cuya iniciativa Crowdjury le valió el reconocimiento internacional y su formación en Singularity University. ¿Puede la IA evaluar evidencia y producir veredictos de manera más precisa, rápida y económica que jueces y abogados? "Hoy en día, en los casos más sencillos, la respuesta ya es afirmativa. En los más complejos, está avanzando rápidamente", dice.
Para Matías Ávila Nores, presidente de Onelegem, "los nuevos avances tecnológicos permitirán un cambio de escala, específicamente en áreas donde la eficiencia es clave, pero también harán su aporte en las de alto valor agregado". El rango de innovaciones es amplio y alcanza a los procesos de revisión de documentos, pasa por software de información y producción de documentos legales, y llega al software con componentes de IA, ejemplifica. Y apunta: "La masificación de esta tecnología en los próximos años tendrá su impacto no solo en la posibilidad de producción y revisión de documentos en gran volumen, sino en la generación de documentos legales, e incluso se le asigna posibilidad de predecir resultados legales".
Allí aparece Horacio Cuervo, líder del Desa-rrollo Tecnológico del Ecosistema de IBM, al definir al derecho como "una creciente montaña de datos complejos que requieren muchas horas para comprenderlo y analizar el volumen de información disponible". Para eso se diseñó ROSS, una herramienta de investigación jurídica que va a permitir a las firmas acortar al máximo las horas dedicadas a esa tarea y mejorar los resultados, todo a partir de Watson, la plataforma de computación cognitiva de IBM.
"Si bien las búsquedas en la web son amigables, no tienen un retorno de calidad ya que todavía necesitan ser controladas manualmente. La diferencia de ROSS es que tiene la capacidad de entender el lenguaje natural de los abogados cuando le realizan preguntas, de la misma manera que lo harían entre ellos. La diferencia con la computación cognitiva es que esta no está programada, sino que aprende sobre la marcha", explica.

Menos tiempo, más eficiencia

Cuando se trata de predicción de resultados legales aparece Maximiliano Marzetti, director para América latina de Premonition AI, ya en uso en los Estados Unidos, con estudios que señalan, por ejemplo, que en Florida el ratio de victorias judiciales de socios varones es de 57,5%, contra una tasa de éxito de 70,19% de mujeres.
"La IA no será el fin de los buenos abogados, al contrario: los ayudará a ser más productivos. Pero sí puede serlo de los malos, mediocres y los que no se adapten rápidamente a las nuevas reglas de juego tecnológicas", advierte.
La coincidencia está en que el mayor riesgo recae sobre las posiciones más bajas del escalafón: paralegals y abogados junior, quienes hacen, en su mayoría, tareas repetitivas. La IA puede realizar tareas rutinarias como la búsqueda de información, redacción automática de contratos, detección de riesgos legales y hasta predecir el sentido de sentencias futuras en base a la estadística. En este escenario, las firmas comienzan a prestar atención a nuevos perfiles, como analistas de riesgos legales, ingenieros de legal knowledge, arquitectos de contratos, legal project managers e híbridos legales.
Por lo pronto, en la Argentina no hay firmas que hayan incorporado este tipo de aplicaciones, primero por una cuestión de costos, y segundo por una cuestión de información disponible para ser procesada.
Desde Marval, O’Farrell & Mairal, Diego Fernández reconoce que, desde hace ya un tiempo, los estudios más importantes de los Estados Unidos y Europa comenzaron a explorar el uso de IA aplicada a la prestación de servicios legales. "Está siendo probada en áreas que permiten una mayor automatización y, en menor medida, en la que se necesite una constante toma de decisiones", dice. "Lo esencial es que esta tecnología tiene la capacidad de analizar grandes volúmenes de datos y aprender constantemente con el uso que se haga del mismo. Y su principal ventaja para los abogados es la notable reducción de tiempo y costos", explica.
Desde IBM, en tanto, señalan un "creciente interés en la región por sistemas que optimicen la gestión del contenido y la disponibilidad de información sobre clientes". En Brasil, la compañía, junto con Finch Solutions, está desarrollando Legal Cognitive, plataforma destinada a dar soporte a los profesionales en el análisis de documentación para generar información de valor, reduciendo el tiempo, y aumentando la eficiencia y productividad. "Con ella se puede analizar semánticamente todo el contenido de un documento legal y, a partir de ello, hacer un análisis de probabilidades, comparaciones con acciones similares y jurisprudencia, entre otras necesidades", redondea Cuervo.
// A.A.N.

PLATAFORMAS PARA TENER EN CUENTA

- rossintelligence.com
- ebrevia.com
- ravn.co.uk
- riverviewlaw.com/kim
- clixlex.com