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El Código Civil renovó la mirada del derecho sobre la empresa

por  JOSÉ M. CURÁ

Dir. de Código Civil y Comercial Comentado (Thomson Reuters La Ley). Titular de Derecho Privado UBA
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El Código Civil renovó la mirada del derecho sobre la empresa

El nuevo Código produjo un replanteo sobre la empresa y su tratamiento. Su puesta en vigencia se acompañó de una reforma del régimen societario, de donde ambos sistemas configuran el sustento de una nueva concepción sobre la empresa.

Ya no se encuentra en la codificación una definición sobre las personas que ejecutaban por cuenta propia actos de comercio haciendo de ello su profesión habitual, a quien el anterior Código de Comercio llamaba comerciante; ni un listado de actos a los que llamaba acto de comercio; ni se regula sobre un Registro Público de Comercio. Pero, se rescata la atención que se presta a la realidad empresaria.

La realización de una actividad económica organizada o la titularidad de una firma impone llevar contabilidad y exime de la obligación a quienes desarrollan profesiones liberales o agropecuarias pero no bajo la forma de empresa.

Respecto al otorgamiento de poderes, se requiere cláusula especial a los efectos de formar uniones transitorias o agrupamientos de colaboración, en la faz empresaria. En materia de pactos sobre herencias futuras, los que no son admitidos salvo que se trate de los relativos a una explotación productiva o participaciones societarias de cualquier tipo, con miras a la conservación de la unidad de gestión empresaria o prevención o solución de conflictos.

En contratos, se ve el uso de la voz empresa como elemento definitorio de las relaciones jurídicas que se traten. La relación de consumo es definida como un vínculo entre consumidor o usuario final y una firma productora de bienes o prestadora de servicios, pública o privada, que tenga por objeto la adquisición, uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores. En cuanto al contrato de agencia, una parte se obliga a promover negocios por cuenta de otra denominada empresario.

Vale detenerse en la atención prestada a la noción de organización empresaria, reconocida como actividad que implica la presencia de una organización de los factores de la producción de bienes o servicios, librada a la creatividad de quien la emprende. Así aparece al tratarse el contrato de concesión, donde el concesionario se obliga frente a terceros.

Si se piensa en la desaparición de lo comercial, consolidado en el medioevo, dando lugar ahora a un derecho de la empresa, reconocidas voces miraron con atención esta corriente que recibe el derecho argentino. Así la opinión del profesor Jaime Anaya, con su prólogo al Código Civil y Comercial comentado, publicado por la Editorial La Ley. Allí se dijo, a partir de la exposición de Philipp Heck sobre la caracterización del derecho comercial por la práctica de los actos en masa, haberse producido un implícito ingreso jurídico de la empresa, requerida por la necesaria organización que presupone la producción en masa, liberándosela del estrecho carácter al que lo reducía el derecho codificado con su inclusión entre los actos objetivos de comercio. Las obras que Lorenzo Massa dedicó a la relevancia de la empresa inició una difusión que no había logrado con su inclusión en el Código alemán.

Desde la nueva matriz, se concibe el derecho empresarial como el complejo de institutos y normas que disciplinan actividades, recuperando su dimensión profesional y liberando de esta suerte a la empresa del estrecho marco en el que lo situó el sistema de los actos aislados concebido por la codificación decimonónica.

Vale resaltar la desaparición de la tacha de nulidad para la constitución de sociedades fuera de los tipos normados, dando lugar a la posible constitución de sociedades sin sometimiento al control de legalidad del Estado, bajo la voluntad de los otorgantes, con oponibilidad a lo terceros. Es el inicio de un tiempo de libertad que desde este espacio se aplaude y acompaña.