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Abogacía y tecnología: una dupla que llegó para quedarse

por  CECILIA LANUS OCAMPO

Abogada, coordinadora académica de la Carrera de Abogacía de la Universidad del CEMA
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Abogacía y tecnología: una dupla que llegó para quedarse

El abogado tradicionalmente está entrenado para la certeza, opina y asesora sobre estructuras jurídicas rígidas. Pero las perspectivas y desafíos que el presente y el futuro le exigen a su de-

 

sempeño, atentos a los cambios tecnológicos y a las herramientas de inteligencia artificial (IA), junto a las nuevas modalidades de prestación de servicios en la industria legal, conllevan a la creación y llegada de formatos laborales diferentes y nuevas áreas de trabajo profesional.

¿Por qué vamos hacia un cambio en el aprendizaje del derecho de la mano de la tecnología? Porque ésta dinamiza los procesos de los servicios legales y, con ello, cambian las relaciones y modalidades de prestación. Marca como nuevo estándar dar rapidez a la entrega de servicios, a menores costos, con innovación de procesos, y a clientes situados en cualquier lugar del planeta. Entonces, estamos frente a un nuevo espacio que necesita de ser definido. Estoy segura que las carreras de derecho tienen que ser la primera escuela en acercar a los alumnos nuevas taxonomías de programas, donde el eje pase por el campo tecnológico.

El ámbito corporativo es generalmente quien siente y debe adecuarse primero a estas demandas. En este orden, uno de los principales cambios devenidos por la IA, a modo de ejemplo, es el de resolver con los abogados internos consultas que eran atendidas históricamente por los externos. Este cambio de raíz tecnológica consecuentemente lleva a la inversión en recursos humanos e innovación. Y, junto al gran volumen de datos a manejar (big data) y lo asequible de los programas informáticos, logra la automatización de procesos antes no pensados.

Algunos puntos relevantes para la agenda de este nuevo abogado.

 

- Está aggiornado a la IA y las tecnologías. Necesariamente debe ser interdisciplinario y con habilidades creativas.

- Es tecnológicamente investigador. Todo aquello que forma el bagaje jurídico hoy nos servirá para reconocer conductas regladas para otros sistemas, que nos ayudarán a replantear y repensar el derecho venidero. Muchos institutos serán obsoletos.

- Es intemporal. Deberá alinear competencias y habilidades con el mundo tecnológico, que muta rápidamente y tiene su dinámica propia.

- Innova. Su ejercicio y actuación creativa tienen que adicionar valor. El valor estará supeditado al reconocimiento que harán los clientes sobre la importancia de todas estas habilidades. Sin duda, este nuevo paradigma llevará al cambio de la estructura de costos de los servicios legales.

- Los pequeños y medianos casos podrán solucionarse mediante IA. Los robots resuelven cuestiones simples y ello conlleva a menores costos en consultas más complejas.

 

¿Con cuánto tiempo disponemos para implementar este cambio de perfil profesional para concretar un lawyer-tech? La tecnología está y el momento es ahora, sobre todo si la Argentina y sus letrados proyectan integrarse al mundo. Menuda tarea espera a las escuelas de Derecho.

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