El dicho sostiene que, cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. En ese sentido, se entiende que, naturalmente, la idea de un sistema operativo sólido, eficiente y sin costo parezca, por lo menos, extraña. Sin embargo, ese es el caso de Ubuntu, un software con núcleo Linux, basado en el sistema operativo Debian. Este producto, que no es el fruto de la obsesión de unos genios con mucho tiempo libre, ni depende de una fundación atada tan solo a principios filantrópicos, es la base de un negocio que tiene a una empresa internacional como centro: Ubuntu tiene en Canonical a una compañía con sede en Londres, como su principal impulsor. Detrás de Canonical, se encuentra el empresario sudafricano Mark Shuttleworth quien ya tuvo varias experiencias exitosas en el sector informático, con Thawte Consulting (servicios de seguridad digital) y HBD Venture Capital (capital de riesgo).
Adopción en la Argentina
Encontrar casos que ilustren la implementación de Ubuntu en Argentina no es sencillo. En general, el nivel de adopción todavía es bajo en el país. Un caso es Mind's Computación, una pyme, con menos de 10 empleados, dedicada a la venta de artículos de computación y electrónica. Tiene una sucursal en Banfield y otra en Lanús. Actualmente, la empresa se maneja con Windows 8 pero ya inició planes y pruebas para una migración completa a Ubuntu. El motivo del cambio es un problema de compatibilidad entre el sistema de gestión y el sistema operativo.
Según comenta Claudio Flores, responsable de Sistemas de la firma, Ubuntu aparece como una solución ideal con varios beneficios adicionales. Entre ellos, destaca el no tener problemas con virus ni con el registro del sistema. Se suma el costo reducido del mantenimiento, dado que los servidores con Ubuntu rara vez tienen problemas, requieren comparativamente poca atención. Como consecuencia, se produce un gran ahorro en tiempo y dinero, comenta Flores.
El ejecutivo cree que el mayor desafío para la migración a Ubuntu no es de índole técnico sino de costumbre y cultura. Pasar a un nuevo sistema implica que la gente cambie su trabajo cotidiano. Aunque un sistema sea gratuito, la migración no lo es, siempre existe un aumento en el costo operativo que es momentáneo, resume.
En este sentido, Pablo Rubianes, miembro del Consejo de Comunidades Locales de Ubuntu (LoCo Counci), apunta que una migración puede ser traumática y costosa, aún teniendo en cuenta que con Ubuntu no se pagan licencias. No solo se trata del sistema operativo sino de todos los servicios en los que la empresa se apoya. "Ahí es cuando entra a jugar la idea de que lo que gasto hoy es una inversión que se traducirá en un ahorro mañana, razona.
Para todos y todas
Ubuntu es una solución que puede aplicarse tanto a peqeuñas como a las grandes empresas, incluso las multinacionales. Un ejemplo es MercadoLibre, la plataforma quizás más conocida de e-commerce en América latina. Con presencia en más de 12 países y más de 1.500 empleados, la firma fundada por Marcos Galperín, cuenta hoy con más de 23 millones de usuarios activos e ingresos netos (primer trimestre de 2013), de u$s 102 millones.
Hace unos años, MercadoLibre crecía a un ritmo tal que la administración de los 500 servidores físicos se volvió un problema. En 2008, se introdujo la infraestructura de virtualización, empleando la distribución Linux Red Hat, lo que mejoró el rendimiento. Sin embargo, la empresa necesitaba que sus usuarios internos pudieran crear sus propias máquinas virtuales y servicios de red y almacenamiento, cuentan desde la compañía. La solución debía ser además fácilmente escalable y con el mayor grado de automatización posible.
Fue así que MercadoLibre comenzó a investigar la alternativa de las plataformas Debian/ Ubuntu y OpenStack, con la segunda como herramienta idónea para la virtualización de los servidores, y el modelo de cloud computing de Infraestructura Como Servicio (IaaS). Ubuntu se impuso porque el sistema era muy estable y una gran combinación para OpenStack. Tenía además otras dos grandes virtudes: era hardware commodity, podía emplearse en casi cualquier computadora y venía con el soporte experto de Canonical, explica Daniel Rabinovich, Chief Technology Officer (CTO) de la compañía.
Al principio se introdujo el nuevo sistema en 10 servidores físicos. Luego, se lo trasladó a un pequeño departamento de la empresa y, poco a poco, se extendió hasta reemplazar al sistema anterior, en 2011, con una nube de 1.000 nodos. El resultado fue una herramienta de administración de recursos ágil, sencilla y que supera por mucho la velocidad del sistema anterior, según evalúan desde MercadoLibre.
Al respecto, cabe resaltar que, en su momento, la firma de e-commerce tenía una cultura de software más tradicional, que fue avanzado hacia un mix, en el que el software open source pasó a oucpar un espacio importante, resultado de un proceso de aprendizaje no menor. Si te sale algo mal y tenés contratada a una empresa tradicional, de algún modo, estás cubierto. Pero sí algo te sale mal y empleaste open source, vas a tener que dar explicaciones, advierte Rabinovich.
El factor temor
Guillermo Lisi es consultor independiente en tecnología informática y uno de los miembros más conocidos de la comunidad argentina de Ubuntu. La peor limitación cultural que hay que salvar es la de los supuestos que empresarios y empleados tienen sobre lo que significa usar Ubuntu y software libre. El miedo a ser sancionado, perder el reconocimiento interno y hasta el puesto de trabajo hace que a veces ni se quiera introducir el tema, comenta Lisi. Entre las empresas que utilizan Ubuntu en el país, está también el banco BBVA Francés, aunque lo emplea por el momento como sistema para las unidades de oficinas y con una prestación mínima.
Otro ejemplo de implementación es Globant. La compañía especializada en proveer servicios IT desde 2003, tiene más de 3.000 empleados y presencia en varios países, incluyendo la Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, los Estados Unidos e Inglaterra. Con una facturación de u$s 120 millones (ejercicio 2012). Globant emplea Ubuntu, principalmente en las computadoras de escritorio. En cambio, en los servidores sólo se encuentra entre los que están dedicados a simular entornos para ciertos clientes. Juan Pablo Roig, administrador de Sistemas en Globant, explica que la solución comenzó a instalarse en áreas de Staff en 2006. Dos años después, se comenzó a implementar en proyectos cuando varios clientes dieron libertad para que los desarrolladores eligieran el sistema que querían utilizar. El uso de una distribución Linux tuvo como desafío el hecho de que una gran parte del equipo de soporte jamás había empleado ese sistema. Los profesionales superiores tuvieron que buscar instalaciones similares a las empleadas con Windows y, luego, transmitir el conocimiento asociado al resto de los empleados. En cuanto a las ventajas identificadas, Roig resume: Además del beneficio por el ahorro en licencias, logramos extender la vida útil de algunos equipos y darles comodidad a desarrolladores, que estaban acostumbrados a usar Linux por venir del mundo del OpenSource.