Lecturas

Dos años sin Steve: cómo nos cambió el mundo

Tan loco como para cambiar al mundo Héctor Goldín y Flavia Tomaello ErreparHace dos años moría Steve Jobs y el mundo le rendía homenaje a su visión como cofundador de Apple y creador de maravillas tecnológicas como el iPod, iPhone e iPad, y a su vez, líder del estudio de animación Pixar, que brindó una renovada visión de la animación infantil con ToyStory, Monsters, Cars, entro muchos otros éxitos.
¿Fue solamente un empresario exitoso? ¿ Es, ahora, simplemente, uno de los más ricos del cementerio? ¿ Qué hizo de importante para recordarlo?
En uno de sus más famosos textos dice: esto es para los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Los que ven las cosas de otra manera, que no siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por lo establecido. Puedes alabarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes citarlos, puedes no creer en ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Obviamente, uno de los más locos por cambiar el mundo fue el propio Jobs. Es a finales del siglos XX y principios del XXI, donde aparece la computadora. En los comienzos de estas tecnologías hubo gente inspirada que imaginó las posibilidades que tendrían. Dos de ellos fueron Lady Ada Lovelace, reconocida como la primera programadora, y, luego, Alan Turing, el desarrollador de la teoría moderna de la computación. Aún así, la computación, antes de Steve Jobs, era como la escritura antes de Gutenberg: un campo para especialistas solamente.
Jobs luchó toda su vida en la creencia de que el mundo podía cambiarse si se lograba que todos los seres humanos tuviéramos una computadora simple y intuitiva para utilizar. Sabía que, para eso, debía obligar a los tecnólogos a pensar en la facilidad de uso, y lograr en cada momento la tecnología más simple posible.
Cuando logró lanzar la Macintosh, logró el paso esencial: demostrar que una computadora era suficientemente sencilla de utilizar, y por primera vez, artistas, músicos, educadores y muchos usuarios comunes pudieron acceder en forma directa a sus ventajas. Problemas empresariales impidieron que Jobs continúe su carrera en Apple. Y si bien no es muy común tener oportunidades para una revancha, Jobs la obtuvo. Con Pixar modificó el modo de hacer cine a partir de ToyStory, en 1995, y, luego, en su regreso a Apple, con el lanzamiento de las nuevas líneas de iMac primero, el iPod, en 2001, el iPhone, en 2007, y el iPad, en 2010. La "i" inicial indicaba que su creación apuntaba a aprovechar como nunca las ventajas de Internet.La transformación de una sociedadHoy, hay cerca de 1.000 millones de smartphones y tabletas en el mundo, con una proyección de llegar, en pocos años, a cubrir casi todo el mundo. Ya hay países con mayor cantidad de dispositivos que población. Pensemos entonces en qué puede transformar a la sociedad que todos sus miembros cuenten con un smartphone, que no es otra cosa que una pequeña computadora fácil de usar, del tamaño de los teléfonos celulares anteriores.
Estos elementos permiten a cada individuo comunicarse con el resto del mundo de todas las formas posibles, puede escribir, hablar, tomar fotos, videos. Lo más importante, a diferencia de la TV y la radio, que cualquier individuo puede comunicar su relato al mundo, en lugar de una programación fija, cualquier persona hoy puede ser un emisor de información con miles o millones de escuchas. Permite opinar y dar opiniones en masa, calificar un producto o servicio. A su vez, los asistentes automáticos, que reconocen el lenguaje hablado, permiten interactuar con el mundo sin necesidad de fijar la vista en una pantalla.
El legado de Steve Jobs es el uso de estas herramientas para que cada uno aporte su visión sobre lo que ocurre, valorar y apoyar lo que se hace bien, lo que es justo, felicitar y recompensar a los que lo hacen y denunciar y exigir justicia. Con un compromiso real en el uso sabio de esta tecnología, el mundo seguirá cambiando.