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Robótica industrial en las pyme argentinas

Cuando se piensa robótica industrial solemos imaginar grandes cadenas de producción en las que miles de productos son manipulados por brazos mecánicos gigantes que sueldan, pintan y ensamblan partes de automóviles o electrodomésticos.
Lejos de ser así, la robótica hoy resulta conveniente y rentable también en pequeñas empresas y aún en microemprendimientos, no sólo industriales, sino también de servicios.

Mediana empresa y empleo

Muchas pyme, entendiendo que la robotización sólo se repaga con altos niveles de producción, que nuestro mercado no permite, mantienen todavía un fuerte contenido de mano de obra, aún a costa de una baja productividad y un elevado costo variable.
Sin embargo, con crédito razonable y condiciones económicas favorables para expandirse a los mercados externos, la mediana empresa gustosamente incrementaría sus niveles de automatización si aumentara la demanda. Sólo necesitan que el Estado genere el marco económico y comercial necesario.
Si bien a primera vista puede parecer socialmente positivo mantener un modelo que priorice el empleo sobre la productividad, no así si se considera la calidad de éste y su sostenibilidad en el tiempo. Una industria altamente tecnificada es más competitiva y aumenta sus posibilidades de supervivencia. Demanda personal profesional con mayor nivel de educación y mejor pago, para diseñar, instalar, programar, operar y mantener los sistemas tecnológicos.
Ese salto de calidad en el Capital Humano es posible únicamente desde la educación. Algunas universidades públicas del conurbano trabajan hace más de 20 años en ese sentido, lo que se evidencia en el alto porcentaje de sus estudiantes que son primera generación de universitarios en sus familias. La Universidad Nacional de Tres de Febrero, por ejemplo, tiene más del 70% de estudiantes de esa condición. Siendo el conurbano uno de los grandes polos productivos de la Argentina, esto resulta auspicioso y es dable suponer que hay ya una generación completa de profesionales disponibles para el recambio.

Pequeña y micro

La incorporación de tecnología robótica ofrece muchas oportunidades para pequeñísimas empresas, cuyo rubro original nada tiene que ver con la tecnología pero que pueden beneficiarse hoy mismo de sus posibilidades, gracias al abaratamiento producido en los últimos años.
Hay grupos trabajando en el diseño de soluciones para robotizar múltiples negocios de pequeña escala. A modo de ejemplo cito algunos proyectos que me son cercanos:

- Estacionamiento vehicular urbano vertical

Un dispositivo robótico que puede multiplicar por 10 o más la cantidad de plazas existentes en un parking, operando con mejores tiempos de entrega y la misma cantidad de personal que antes. Hay soluciones diseñadas especialmente para instalar en lotes de 8,66 metros de ancho, típicos de la ciudad de Buenos, a una fracción del costo que significa construir cocheras

- Logística de depósito y distribución

Dispositivos robóticos autónomos que recogen y transportan mercadería dentro de un depósito desde y hacia las bocas de empaque, carga y descarga. Siguen un patrón optimizado permanentemente por una computadora. No se chocan, no generan cuellos de botella, minimizan los errores

- Farmacias robotizadas

Pensadas para instituciones de salud, ocupan menos del 20% del espacio de un sistema tradicional. Preparan el pedido en forma automática, triplicando la velocidad de despacho. Organizan tanto la recepción de mercadería como la entrega en ventanilla. Mantienen el stock estrictamente actualizado.
Aun en pequeñísimas empresas como una farmacia, una playa de estacionamiento o un depósito, la aplicación de alta tecnología puede lograr una repercusión de varios órdenes de magnitud en los resultados, sin necesidad de grandes inversiones. Esto es fundamental para un medio en el que no existe prácticamente el crédito productivo y en el que el empresario debe financiar con sus propios recursos todo desarrollo. Es a partir de mantener ese costo fuertemente acotado, que la lista de posibilidades se vuelve infinita. El sistema de consultoría permite que cualquier pequeño empresario acerque una problemática y se le diseñe una solución que optimiza el funcionamiento de su negocio, a un costo razonable para una empresa pequeña.
Así, desde heladerías hasta salones de belleza, es probable que muy pronto la mano amiga que nos atiende en el negocio de barrio sea mecánica. Un poco menos cálida, quizás, pero mucho más eficiente.