Música y tecnología: sinergia por evolución

La relación de la música con la tecnología data desde los inicios históricos de ambas. Salvo el caso de la voz cantada, la música siempre se valió de herramientas - mejor conocidas como instrumentos - para producir sonido. Lo que se buscó en el instrumento fue obtener un resultado sonoro que no se encontrara directamente en la naturaleza y que sorprendiera por su originalidad. La estética dominante en Occidente hasta el siglo XX se basaba en este fuerte recorte de lo natural dado, contra lo excepcional del sonido musical, al tiempo que los instrumentos y organismos musicales encontraban su máximo desarrollo y perfil definitivo.
En función de las enormes posibilidades que brindan las tecnologías electrónicas y digitales y el hecho de que comenzara a acaecer un cierto agotamiento de los instrumentos tradicionales, los compositores empezaron a incorporar a su música sonidos cotidianos de la naturaleza y otros creados con técnicas de síntesis electrónica, desdibujando de así la separación del sonido natural del musical. Otra consecuencia es el fin de la necesidad de un intérprete, inevitable hasta que las técnicas de reproducción y, más aun, de ejecución electrónica, entraron en escena.
Tenemos así, al escuchar una grabación o un concierto, derecho a dudar si es el intérprete o la máquina la que produce la música, o en qué medida los micrófonos y la cadena de audio modifica, mejora y auxilia (o reemplaza) al intérprete. Basta hacer notar los frecuentes casos de playback en la música popular y la subsecuente indignación del público.

Parámetros del sonido
A pesar de la ampliación de estas posibilidades técnicas, que pueden superan al ser humano como intérprete, las máquinas no han podido reemplazar la presencia y la condición del hacer instantáneo y de su comunicación directa con el público. En ese sentido, han surgido proyectos que incorporan al intérprete -no ya de manera imprescindible- pero sí enriquecedora.
Uno de ellos es el proyecto Entity, creado en el marco de un convenio de colaboración entre el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y el Laboratorio de Investigación y Producción Musical (LIPM), dependiente del Centro Cultural Recoleta. Alumnos, docentes e investigadores de ambas instituciones comenzaron a trabajar en este proyecto con el fin de combinar la utilización de tecnología con la creación e interpretación de música. El sistema se basa en la tecnología de las tablet PC. Estos equipos tienen una pantalla táctil que es usada por el intérprete para modificar parámetros del sonido que produce. Esto va en concordancia con la irrupción en el mercado de aplicaciones para tabletas como la iPad de Apple que permiten componer y ejecutar música electrónica. Entity consiste entonces en la creación de una orquesta donde cada instrumentista ejecuta desde su tablet.
Los equipos están conectados mediante una red inalámbrica (Wi-Fi) y pueden ejecutar en simultáneo. La interfaz gráfica permite disparar notas desde un teclado de piano gráfico y configurar objetos que modulan parámetros del sonido, como la amplitud y la altura de las notas. Otros objetos permiten modificar aspectos físicos del material sonoro -tales como la composición espectral del sonido- lo cual puede ser aprovechado para lograr efectos de interés musical. El sistema se centraliza en un servidor que recibe y genera los sonidos apropiados amplificándolos a través de parlantes. En el futuro, esperamos implementar sistemas con más de dos parlantes para lograr efectos 3D, similares a los que percibimos en el cine.

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