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La pasiva respuesta ante el arreglo de los partidos amenaza el fair play

Con la llegada de Internet, las apuestas deportivas son más negocio que el deporte en sí

Si usted es un delincuente en busca de un plan para ganar dinero, hoy una opción fácil son las apuestas deportivas. El mercado del juego es amplio, global, líquido y bastante anónimo.
Sólo tiene que pagar a unos pocos deportistas o árbitros, quizás amenazándolos con extorsiones o violencia, y después poner su dinero en el resultado acordado. Mientras que con el tráfico de drogas o personas puede terminar asesinado o en prisión, en el arreglo de partidos casi nunca ocurre. También es una buena manera de lavar dinero.
Las recientes denuncias sobre la desenfrenado arreglo de partidos de tenis no sorprenden. Ese deporte es especialmente fácil de corromper, porque sólo hay que sobornar a un jugador. El tenista ni siquiera tiene que aceptar perder: con dejarse ganar un game o un set puede ser suficiente, dada la práctica moderna de las apuestas en directo durante el partido.
Las acusaciones de la BBC y del sitio web de noticias BuzzFeed abarcan a 16 jugadores que estuvieron en el top 50 en la última década, ocho de los cuales fueron sorteados para el actual Open de Australia. Ninguno ha sido sancionado por las autoridades del deporte. Sin embargo, el tema trasciende el tenis. El arreglo de partidos ha crecido silenciosamente y quizás sea la mayor amenaza que enfrenta el deporte.
Los resultados de los eventos deportivos se han arreglado desde la antigua Grecia, cuenta Declan Hill, autor de "Juego Sucio: Fútbol y el crimen organizado". La manipulación de partidos se acrecentó con Internet, que hizo más fácil para los jugadores apostar a un partido en cualquier lugar. El relativamente pequeño y regulado mundo de las apuestas deportivas pre-Internet se ha convertido ahora en "una jungla sin fronteras, poblada por decenas de miles de operadores", escriben Christian Kalb y Pim Verschuuren del "think-tank" Iris en París.
De hecho, las apuestas deportivas son ahora un negocio más grande que el deporte en sí. Se estima que mueven —contando tanto el juego legal como el ilegal— "entre u$s 700.000 millones y u$s 1 billón al año", dijo a la BBC Darren Small, director de integridad en Sportradar, analistas de apuestas y datos deportivos, en 2013.
En comparación, los ingresos de todos los clubes de fútbol de primera división de Europa en 2014 no llegaban a los 16.000 millones de euros, según la autoridad del fútbol europeo UEFA. Todos los otros deportes facturan menos que el fútbol. En resumen, los apostadores pueden darse el lujo de comprar a los deportistas
Todo el mundo tiene un precio
Entre quienes arreglan partidos hay mafias chinas, italianas y de Europa del este. También hay operaciones familiares e incluso clubes de fútbol que fijan sus propios resultados con el fin de equilibrar sus presupuestos. Los deportistas más fáciles de sobornar son los que no ganan nada (como los tantos futbolistas de pequeñas ligas nacionales que habitualmente cobran tarde sus salarios) o casi nada (muchos jugadores de tenis apenas cubren los costos del viaje).
Hasta se puede comprar a los deportistas bien pagos. Suelen tener carreras cortas, a menudo administran mal sus finanzas (a veces debido a sus hábitos de juego) y pueden ser chantajeados o amenazados con violencia. En consecuencia, los arreglos afectan a algunos torneos importantes. Las principales divisiones del fútbol alemán e italiano han sufrido escándalos por manipulación de partidos este siglo; las acusaciones de la BBC-BuzzFeed incluyen arreglos en Wimbledon, e incluso el Mundial de Fútbol podría no ser inmune; el libro de Hill ofrece una fuerte evidencia de que se arreglaron los resultados de un torneo reciente.
Además, los dos árbitros de la Copa Mundial 2002, el chino Lu Jun y el ecuatoriano Byron Moreno, fueron sentenciados a prisión años más tarde; Lu por manipular partidos y Moreno para aterrizar en Nueva York en 2010 con seis kilos de heroína ocultos en su ropa interior.
Los arreglos rara vez se revelan. Todos los participantes se benefician y no tienen incentivos para hablar por miedo a la ley o a venganzas. A menudo, la única víctima es el deporte en sí mismo, y podría incluso no saber que ha sido víctima. Los medios de comunicación difícilmente tocan el tema, por temor a la violencia o a las leyes contra la difamación. La policía por lo general tiene otras prioridades. La mayoría de las autoridades deportivas también mantienen una actitud pasiva. Ellos tienden a preocuparse más por los escándalos que por los problemas, aseguró Sylvia Schenk de Transparencia Internacional, y puesto que el arreglo de partidos casi nunca se descubre, casi nunca genera escándalos. Pocos organismos deportivos emplean personal suficiente para combatir la manipulación de partidos. La Unidad de Integridad del Tenis, por ejemplo, tiene sólo cinco o seis investigadores para cubrir los 120.000 partidos que se juegan anualmente en todo el mundo.
Por otra parte, las autoridades deportivas rara vez son modelos de competencia y rigurosidad, como lo demuestran los escándalos que han afectado a la FIFA, el ciclismo profesional y atletismo internacional. Las autoridades del tenis respondieron a las acusaciones de arreglo de partidos minimizando la práctica en una comparecencia ante la prensa que duró diez minutos
A menudo, como en el tenis ahora, la evidencia de manipulación de partidos proviene de patrones de apuestas que son sospechosos: normalmente se observa un aumento repentino de dinero apostado a un resultado particular.
Sin embargo, estos patrones rara vez son suficientes siquiera para pedir una investigación policial. Se necesita evidencia dura que, por lo general, no puede obtenerse sin la intrincada cooperación internacional. Un policía de Europa occidental con instrucciones de evitar el arreglo de partidos en su país contó que no tiene ni el presupuesto ni los contactos para viajar a China e investigar un caso.
Los expertos hace mucho tiempo que debaten cómo combatir las mafias. Algunos están a favor de crear un organismo internacional para abordar el problema, tomando el modelo de la a veces efectiva Agencia Mundial Antidopaje. Sin embargo, no se está haciendo nada. Algunas autoridades deportivas han creado líneas directas anónimas para los denunciantes que informen sobre estas prácticas que siguen sin supervisión.
Aparte del dopaje o el vandalismo, la manipulación de partidos tiene el potencial de destruir el deporte. Las ligas de fútbol del este de Europa hasta China o el sudeste asiático han perdido espectadores que optan por no ver los partidos que sospechan que están arreglados. Deportes completos corren el riesgo de pasar por algo similar.