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La evolución de la nube

La explosión de Big Data, Internet de las Cosas (IOT) y aplicativos móviles requieren de un "procesamiento distribuido", que complementa al cloud. Aquí, las claves de esta tendencia.

Según la Ley de (Gordon) Moore (uno de los fundadores de Intel), el volumen de datos se duplica cada 18 meses. "Para 2018, el tráfico global alcanzará 8.6 Zettabytes (20 ceros), planteando un desafío al modelo de cloud computing (cómputo en la nube)", destacó Jean Pascal Tricoire, CEO global de Schneider Electric, durante la "Innovation Summit", que se llevó a cabo el 1° de abril en el Palais des Sports, de París (Francia). Esta compañía y otras del sector están trabajando en nuevos esquemas de "cómputo distribuído" o "en el borde", que permiten procesar datos sin que "viajen" a servidores remotos, y brindar respuestas en tiempo real al usuario.
Edge Computing "permite analizar datos relevantes con mucha velocidad y en origen, lo que reduce el flujo de información a los datacenters, con la consiguiente disminución de los costos", destaca Omar Vigetti, Digital Transformation Architect de Oracle Argentina. Esta modalidad "brinda capacidad de cómputo más cerca del usuario", aporta Germán Loureiro, gerente de Ingeniería de Intel. "Esta tecnología se usa, por caso en aplicativos de Smart Cities para control de tráfico o estacionamiento", señala.
"Otro ejemplo de uso del cómputo distribuido son las aplicaciones para el móvil", apunta por su parte Daniel Carrasco, director global de Soluciones de Unisys. "Hoy, los dispositivos tienen capacidad de cómputo, almacenamiento y red y brindan al usuario información relevante y en tiempo real para tomar decisiones".
Tanto la movilidad como la Internet de las Cosas (IoT) son impulsores del edge computing. Según proyecciones de Schneider Electric, hoy existen en el mundo unos 14.000 millones de equipos conectados (casi dos por persona), pero en 2019 serán 180.000 millones. "A esto se suma que los consumidores tienen expectativas muy altas respecto de la disponibilidad y seguridad de sus datos", apunta Martín Colombo, gerente regional de Veeam. "Esto implica un desafío grande para las distintas empresas que ofrecen almacenamiento y mantenimiento de dicha información, brindando seguridad y disponibilidad las 24 horas de todos los días del año", agrega.
Cada vez más dispositivos estarán conectados y tomando decisiones autónomas: desde heladeras que se conectan con supermercados para hacer compras online, hasta zapatillas que registran datos como pulsaciones, glucosa en sangre kilómetros recorridos y velocidad, y automóviles autónomos (Ford y Google los están desarrollando), que eligen el itinerario adecuado en una ciudad con embotellamientos o cortes de calles. "Con la tecnología tradicional de cómputo en la nube, los datos del tránsito deberían ser transmitidos hacia un datacenter, lo que demoraría decisiones que deben tomarse en microsegundos", advierte Carrasco.
La tecnología edge ya está siendo aplicada en distintos rubros: desde el control de líneas de producción hasta la seguridad en aeropuertos, permitiendo captar imágenes y hacer reconocimiento facial de personas potencialmente peligrosas en tiempo real.

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Comentarios1
Juan Bautista Monet
Juan Bautista Monet 10/05/2016 07:55:37

Hey redactor!! La ley de Moore no habla sobre volumen de datos!! La ley decia en 1975 que cada dos años se iba a duplicar la cantidad de transistores en los procesadores y actualmente ya se esta llegando al limite de crecimiento.