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La Argentina saca la peor nota en la contribución a la innovación global

Un país que tiende a invertir cifras insuficientes en investigación científica, a producir escasos graduados científicos y a tener relativamente menos desarrolladas herramientas para apoyar políticas de innovación (como políticas fiscales de incentivo), tiene de por sí una influencia menor, en términos relativos, en el grado en que contribuye a la innovación mundial.
Así lo marca el estudio realizado por Information Technology and Innovation Foundation (ITIF), organización especializada en políticas tecnológicas globales, que ubicó a la Argentina última, en el puesto 56°, entre la misma cantidad de países, en su grado de contribución a la innovación global.
Se destaca que el país es el cuarto peor entre los que tienen políticas que contribuyen a la innovación mundial, y también el cuarto peor al generar políticas dañinas para el ecosistema de comercio global.
¿Cuál es la fundamentación? El indicador se sustenta en base a una lista de 27 factores, que reflejan el grado en que las políticas económicas y comerciales de un país contribuyen o van en detrimento de la innovación global. Dentro de ellos, 14 factores se analizan como "contribuyentes" (como el capital humano o el grado de inversión en Investigación y Desarrollo) y otros 13, como "detractores".
Estos fueron agrupados en el grado de distorsión de los mercados de producción (entendido como la promoción de políticas de mercado proteccionistas que tiene un país, que incluyen aranceles, restricciones a la participación extranjera, requisitos de producción o manipulación de la moneda), la efectividad en la protección de la Propiedad Intelectual (PI), y el funcionamiento del mercado de consumo (cuán abierto o cerrado es un mercado; por ejemplo, si generan aranceles o restricciones a la entrada de productos extranjeros).
Cabe aclarar que el indicador se basa en un análisis per cápita y no en términos absolutos, de cómo contribuye cada país a la innovación global (en base al tamaño de su economía). Por esto, se entiende que en términos relativos, figuren países como Finlandia, Suecia, Reino Unido o Singapur en el tope de la lista, mientras Estados Unidos, Alemania o Japón ocupan el puesto 10°, 12° y 14° respectivamente.
La Argentina se ubicó al fondo de la lista con países como Indonesia y Ucrania, conformando el grupo de países denominados "Mercantilistas tradicionales": países que no están invirtiendo o promulgando políticas para promover sus economías de manera proactiva, pero que sí son activos en el uso de un conjunto de políticas que distorsionan el comercio mundial, para tratar de hacer crecer su economía. "Cada uno de estos países tiene una gran oportunidad para mejorar su ecosistema de innovación nacional y contribuir de manera más constructiva al sistema de innovación global", destaca el informe.
Manuel Parera