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Internet de las Cosas: promesas inseguras

Todos para uno y uno para todos, ¿pero quién es quién en el juego del Internet de las Cosas (IoT)? Las empresas ofrecen cada vez más y más productos que se integran al ecosistema smart cada vez más presente en empresas, gobiernos y hogares. Según estimaciones de la consultora Gartner, para finales de este año vamos a coexistir con más de seis mil millones de "cosas" conectadas, un aumento del 30% respecto al año pasado. El mercado de dispositivos inteligentes ligados entre si es enorme, de acuerdo a BCC Research se moverán casi u$s 170.000 millones en el mercado con proyecciones de crecer 5% en los próximos años. Pero mientras más dispositivos conectados existan, más frágil es el sistema que conforman, lo que pone en jaque a las empresas proveedoras que tiene que encontrar el balance entre innovar y vender y mantener estándares altos de seguridad y privacidad.

Talón de Aquiles

La debilidad del IoT es la seguridad. "El Internet de las Cosas es distinto a lo usual en IT, donde ya hay toda una infraestructura de seguridad montada, y se tienen firewall que protege de las amenazas de internet. Por otro lado hay una diversidad de sensores mucho más grande que en un entorno empresarial, lo que hace el tema aún más difícil de gestionar", explica Diego Passadore, CEO de la consultora Lighthouse. "También hay nuevos protocolos de telecomunicaciones como zigbee o BLE que son relativamente nuevos y en principio pueden tener brechas de seguridad. Si recordamos el popular wi-fi, cuando recién apareció en el mercado, tenía mecanismos de seguridad muy pobres, que con el tiempo se fueron perfeccionando", agrega el CEO.
Para un consumidor final, como alguien con Amazon Echo o una televisión smart en su hogar, la vulnerabilidad en sus aparatos conectados significa que un ataque informático podría manejar todos estos aparatos incluso algunos críticos como sistemas de vigilancia o alarmas. Las empresas y los gobiernos tampoco están exentos de riesgos. "Un tema con Internet de las cosas es que normalmente se forman ecosistemas entre las empresas y los gobiernos, donde el valor se da en compartir información. Por lo que no alcanza con que mi empresa esté segura, sino que la seguridad depende también del el eslabón más débil de la cadena. Otro tema es que si hay que parchear los sensores porque se detectó una brecha de seguridad, eso puede ser un tema complejo cuando se tienen miles de sensores", desarrolla Passadore.
Y, si bien no todos los sistemas inteligentes del Internet de las cosas nacen igual, en algunos verticales un error puede ser fatal; como ser el caso de salud. Y nadie está a resguardo de potenciales problemas de seguridad, "cabe recordar que recientemente a un proveedor con muchos años de experiencia y, aparentemente, muchísima seguridad, le hackearon 500 millones de cuentas. Yo diría que los riesgos aumentan si se toman decisiones automáticas en base a telemetría en principio válida de sensores Internet de las Cosas", explica el especialista.
Asegurar la integridad de los sistemas smart es inevitable. De acuerdo al experto, "lo que juega en contra es la presión por la baja de precio de sensores. Y en la medida que madure, se podría pensar que surjan empresas especializadas en seguridad y normas, igual que hoy hay en los entornos IT empresariales".
M.C.

6.000

millones
de "cosas"
estarán
conectadas a fines de 2016