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"Imponer marcos educativos no funciona"

Pavel Luksha, director de la plataforma Global Education Futures y profesor de Skolkovo School of Management en Moscú.

Especialista en innovación tecnológica y gestión de proyectos, a Pavel Luksha también se lo puede definir como un impulsor de las nuevas formas de educación. En esa combinación entre tecnología y educación fundó la Global Education Futures, una plataforma colaborativa internacional que ayuda a desarrollar innovaciones educativas sistémicas en todo el mundo, de la cual hoy es su director. Convencido de que los paradigmas tradicionales educativos inevitablemente tenderán a cambiar en el mediano y corto plazo, gracias a plataformas colaborativas, afirma que los países se encuentran en un "estadio de reconstrucción significativa, impulsado por paquetes de tecnologías entrelazadas. "Una de ellas es el rango de tecnologías digitales, por ejemplo la inteligencia artificial, el big data, las relaciones en Internet a través de nuevas intefaces, que nos permiten ser más colaborativos, a escala más grande", define. En este contexto, en su paso por Buenos Aires invitado por el ITBA, afirmó a IT Business que la Argentina "está participando en asociaciones globales para impulsar la información sistémica en la educación e investigación, y que "si ahora la Argentina se está abriendo al mundo, va a necesitar instituciones que ayuden a volver a la agenda del desarrollo tecnológico y nuevos modelos de educación".

- ¿En qué estado de desarrollo está la plataforma y cuáles son los objetivos principales?
Hay múltiples esfuerzos que quieren hacer nacer una nueva educación. La mayoría de ellos son verticales, de arriba para abajo, como Naciones Unidas, gobiernos nacionales que crean marcos y después lo imponen. Eso ya no funciona. Estamos ingresando en un mundo donde el empoderamiento humano y la autoorganización son más importantes. Si queremos crear la educación del futuro tenemos que empezar de abajo para arriba. Nuestra idea es encontrar lugares donde este proceso ya esté ocurriendo, y conectarlos para que pueda verificarse como una comunidad global que trabaje junta. En algunos aspectos es fruto de grupos, dentro de universidades o personas que lideran organizaciones con este pensamiento.

- ¿Con cuántos usuarios o colaboradores ya cuentan?
En nuestra iniciativa tenemos personas de Holanda, Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Sudáfrica, India, Rusia, todos colaborando. Son jugadores globales, que crean su propia red, y nosotros creamos una red de redes que actúa en esta lógica de crear ecosistemas de abajo hacia arriba, para una educación centrada en el que aprende. Ahora mismo estamos conectando a todos estos laboratorios de aprendizaje evolutivo. Y estamos en esta etapa de formar este movimiento, como comunidad global. Tratamos de clasificar gente que sean líderes sistémicos, que puedan hacer innovación sistémica y escalable.

- ¿Qué innovaciones son las que más valora de su desarrollo?
Lo más importante es que estamos en una etapa donde la educación va a ser continua y holística. Eso ocurre en comunidad, y al mismo tiempo se forman individuos que se convierten en líderes, emprendedores, decisores, forjadores del cambio. Parte de nuestro trabajo tiene que ver con plataformas de aprendizaje global. Ellos van a ser muy importantes en la educación del futuro, y tenemos que aprender a respetar los derechos de los educandos y los docentes. No queremos jugadores monopólicos de educación, queremos cocreación, y ser más abiertos.

- ¿Qué tan abiertas a la innovación tecnológica son las universidades e instituciones educativas?
Algunas son abiertas. Tratamos de buscar universidades dinámicas. Parte del trabajo es desplazar al sistema existente, porque existen límites físicos, y el mundo alrededor de ellos se mueve más rápido. No podemos esperar que las universidades o facultades hagan todo el trabajo de adaptarse al mundo exterior. Tenemos que crear sistemas por fuera de estas casas de estudio que las complementen, pero que sean mucho más adaptativas y que hagan parte del trabajo que ellas no pueden hacer. Esta es la lógica del ecosistema.

- ¿Conoce casos en América latina de la enseñanza colaborativa?
Tengo algo de conocimiento de las colaboraciones que hicimos con universidades de Argentina y Brasil. La pregunta es dónde concentrar el esfuerzo, y cómo adelantarse al desarrollo, cómo liderarlo. Encontrar esas áreas de liderazgo es el desafío para las universidades rusas y de aquí, porque si ahora la Argentina se está abriendo al mundo va a necesitar instituciones que ayuden a volver a la agenda del desarrollo tecnológico y nuevos modelos de educación.

- ¿Cómo será la educación del futuro?
Hace algunos años te hubiera dado una respuesta muy optimista. Pero a medida que empecemos a comunicarnos con esta plataforma, con innovadores de todo el mundo, vamos a ver que en todos lados no sólo hay fuerzas de cambio, sino también fuerzas de conservación. El ritmo de desarrollo es más lento de lo que desearíamos.