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El empuje del software argentino

El crecimiento del sector, con empresas consolidadas y nuevos actores, habla de una industria madura y que encuentra oportunidades tanto en la plaza local, como en el exterior. Las claves de los desarrolladores argentinos.

El último reporte del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (Opssi), publicado en junio de 2015, daba cuenta de un crecimiento significativo de la cantidad de empresas tecnológicas que ofrecen servicios en el país y los exportan.
De acuerdo con las cifras, hay más empresas que emplean a más gente y logran ventas superiores año a año: a pesar de haber disminuido más de un 10% en dólares (devaluación mediante), las ventas al exterior aumentaron casi un 35% en pesos corrientes al cierre de 2014, y alcanzaron los $ 7.352 millones. Medido en dólares, superaron los u$s 891 millones.
Las razones que empujan a los desarrolladores hacia el mercado global (hasta hoy, con buena recepción) hunden sus raíces en las condiciones del capital humano que germina en estas latitudes. Capacidad de adaptación, originalidad, pasión por innovar y trabajo en equipo son algunas de las respuestas que esgrimen los actores.

De aquel lado del mostrador

Aníbal Carmona fundó Unitech en 1991, una compañía referente en el desarrollo de sistemas, integración de soluciones y servicios IT para la administración pública. Desde sus inicios en Tandil, la plantilla se amplió hasta alcanzar los 90 colaboradores directos y una facturación superior a los $ 60 millones en 2015. Para Carmona, la clave está en comprender la demanda del cliente e involucrarse directamente en la solución tecnológica. "Aprendimos, a base a prueba y error, que debíamos enfocarnos en la implementación exitosa. Descubrimos mucho conocimiento que incluimos a nuestros productos y entramos en un ciclo de mejora continua que certificamos cada año".
Norberto Cannigia, presidente de C&S, que desarrolla software para empresas y para gobierno electrónico, cree que la clave está en ofrecer soluciones con mayor eficiencia. "Nos dedicamos a facilitar cosas, dar buenas prestaciones, con herramientas sencillas, siempre tratando de escuchar y determinar las necesidades. Muchas veces terminamos siendo artífices de la eficiencia, sobre todo al defender el proyecto", relata el magíster en Sistemas de Información. "Al cliente no le vendemos la panacea, pero sí los escuchamos", sintetiza.
Para el coordinador de Nuevos Negocios de Neuralsoft, Germán Viceconti, el éxito argentino se explica por la capacidad de advertir las señales del mercado y ofrecer respuestas integrales. En el caso de la empresa fundada por su hermano Gustavo, el diferencial estuvo en integrar la información y apuntar a la mejora permanente. "Podíamos encontrar mucho programa estándar y desarrollos a medida, pero no había un software cuyo proveedor fuera incorporando todos los desarrollos a medida que sus clientes le pedían y los reuniera en una única versión de código fuente. Tampoco había quien proveyera el software, el hardware, el soporte y la asistencia al usuario", apunta el rosarino.

Listos para renovarse

Según Pablo Iacub, es importante el capital humano. "Los argentinos somos extremadamente adaptables", dice el fundador de Calipso, una firma que compite con los grandes constructores de ERP. Su compañía fue la primera empresa nacional del sector en certificar con ISO 9000, en 1998.
Iacub pone el acento en las vicisitudes de nuestra historia, que llevó a los desarrolladores a evolucionar para no desaparecer, en una suerte de melodrama darwiniano. "La enorme exigencia de los organismos tributarios nos llevó a desarrollar software ERP para dar respuesta a la presión impositiva, y así fuimos early adopter de estas tecnologías, incluso antes que España o los Estados Unidos. El contexto cambiante nos ayudó y muchas de las variaciones requeridas por organismos internacionales nos permitieron luego salir a ofrecer soluciones fuera del país", recuerda.
En materia de adaptabilidad, su compañía desarrolló una abstracción que le permite correr en varios sistemas y adaptarse a los requerimientos del cliente. "Fue generada a mediados de los 90, por la presión que implicaba salir a vender afuera o morir", reconoce.
Marcelo Di Chena, de Mastersoft, recurre a un dicho de un cliente para explicar las razones que permiten a las firmas continuar a flote cuando el agua parece revuelta. "Poco antes del corralito, un uruguayo me dijo que no hay equipos en el mundo que tengan la capacidad de adaptación que reunimos los argentinos. Por entonces y en pocas horas, todas las entidades bancarias debieron modificar su software y, al menos desde lo tecnológico, todo siguió funcionando", dice el CEO de la compañía que elabora software de gestión para pymes, y aplicaciones como la factura electrónica, lanzada apenas la AFIP estableció la normativa. "Esa capacidad nos permitió ser una industria muy competitiva y valorada. Cuando desarrollamos un producto, pensamos en la funcionalidad", resume el ejecutivo.

Alianzas estratégicas

Las empresas que armaron un flanco para evitar la competencia extranjera también intuyeron que las puertas del mundo se abrirían de la mano de partners globales o socios en los lugares de destino.
Leonardo Sturfeiguen, por caso, llegó inocentemente al mundo IT: contador de carrera, asociado a un licenciado en Sistemas, desarrolló una herramienta web para el control de contratistas de McCain Argentina, y tras advertir la repercusión se propuso invertir para escalar y darle una dimensión global. "Invertimos en un sitio web, en posicionar la marca y customizar el software. BDO nos propuso salir juntos al mercado y, aunque ahora nos separamos, eso nos dio la fuerza para arrancar", recuerda. Su target son las grandes empresas, cada vez más volcadas a la tercerización.
Carmona, por su parte, evoca la mano que le dio el partnership con empresas de primera línea. "Los grandes constructores tecnológicos como Red Hat, Oracle, Microsoft, tienen una fuerza de marketing que nosotros no tenemos. Además, cada organización cuenta con un sistema de gestión preferencial, y trabajar con los grandes nos permite no tocar de oído y lograr capilaridad", explica.
Para otras compañías, como C&S, la alianza comercial fue abriendo puertas. Entre 2009 y 2010, la firma nacida hace 30 años comenzó a desarrollar aplicaciones para el sector público. "Nosotros -recuerda Cannigia- comenzamos con sistemas comerciales para empresas petroleras, y lo estatal no fue planificado. Éramos partners de una multinacional integradora que simplemente nos cedió un contrato. Esto nos abrió al ámbito público, al punto que ahora estamos comenzando a preparar un software de gestión educativa, como aplicación SaaS".

Capital humano

Según Marcelo González, CEO de Veritran, compañía especializada en soluciones para banca digital y pagos móviles, que en 2015 procesó más de 1.000 millones de transacciones con un 0% de fraude, su empresa comparte con otras de capital nacional "la innovación, la adaptabilidad a los cambios de contextos políticos, económicos y tecnológicos".
Pero los créditos también vienen del management local. "Hay que saber tomar las decisiones tecnológicas correctas. Cuando llegó Internet, muchas empresas teníamos ambientes de programación sofisticados y nos negábamos a volver a programar con HTML1. Pero Internet rompió el paradigma. Los que se adaptaron, ganaron", asegura Carmona, para quién la próxima transición ya está en marcha con cloud ready & mobile first. "Hay que estar dispuestos a estos cambios de paradigma, que ocurren cada cuatro u ocho años", asegura, y luego remata: "El CD sustituye al disco de pasta, pero Spotify te transforma la música".
Mirando hacia dentro, tal vez sea difícil de comprender, pero para Nicolás Brosky, director de Ventas de Barcelona/04, es más fácil hacer un balance del talento nacional. La firma perteneciente al grupo Tango/04, cuyo CEO es el argentino Raúl Aguirre, tiene su sede en España, pero en Argentina ostenta su laboratorio de I+D y el soporte técnico. "Tenemos un capital humano de primera línea mundial. Nuestro software compite en Europa y Norteamérica con grandes empresas. Creo que es por trabajar con el cliente de modo cercano, con cordialidad, con pasión", resume Brosky. Cannigia se suma y asevera: "Normalmente nuestros desarrolladores son más innovadores y creativos". Compromiso, adaptabilidad y visión estratégica son algunas de las cualidades que marcan la diferencia.