Uruguay: para un economista clave, la Argentina seguirá teniendo efecto negativo en ese país

El "empobrecimiento y declive de Argentina es probable que la siga dejando estructuralmente barata en dólares, y por ese lado con un impacto negativo sobre Uruguay", es una de las evaluaciones que hizo el experto Aldo Lema sobre las perspectivas para Uruguay.

El escenario extrarregional se presenta como un viento favorable para Uruguay, que trae el impulso del crecimiento mundial que se afianza, los precios altos de los commodities y las condiciones financieras todavía expansivas.

Y la foto no es tan amigable al menos desde un sector del vecindario. Y eso es principalmente porque Argentina seguirá incidiendo "negativamente" debido a sus desequilibrios internos, aunque quizás un poco menos en comparación con el pasado donde su peso era mucho mayor en el comercio de bienes y servicios (no turísticos).

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Así lo expresó el jueves pasado el economista de Vixion, Aldo Lema, en un webinar organizado por la firma Puente. En una charla de algo más de 40 minutos repasó distintos aspectos del escenario global y regional, así como las perspectivas para la economía uruguaya de cara al 2022.

El economista afirmó que si bien Uruguay recuperó capacidad de competencia en la exportación de bienes globales, sigue complicado en servicios regionales, como por ejemplo el turismo, "que tiene un escenario complejo".

"Este empobrecimiento y declive de Argentina es probable que la siga dejando estructuralmente barata en dólares, y por ese lado con un impacto negativo sobre Uruguay. Eso no significa necesariamente que vayamos a tener un escenario crítico, pero sí es un menor impulso de este viento oeste", afirmó.

Y con respecto a Brasil, recordó que la actividad rebotó rápido y regresó a niveles prepandemia, pero se acumulan grandes desequilibrios, como inflación y déficit fiscal que requieren ajustes. Según dijo, es de esperar que haya nuevas alzas de la tasa básica Selic, lo que sería consistente con una apreciación adicional del real, y un "aterrizaje" de Brasil que convergería a crecimientos más de entre 2% y 3% en 2022, y no de 5,5% como este año.

La economía doméstica

En el plano local, Lema señaló que tras la leve caída que mostró la actividad en el primer cuarto de año, hoy hay indicadores que coinciden en que la economía quizás "haya crecido algo" en el segundo trimestre respecto al primero. Y probablemente también lo haga en el tercero donde se sumaría la recuperación del comercio y los servicios con impacto significativo en la actividad, que se podría sostener hacia el cuarto trimestre. "Un crecimiento a 3,5% no parece descartado ni descabellado", afirmó. El Banco Central (BCU), publicará el próximo 22 de setiembre el informe de Cuentas Nacionales del segundo trimestre.

Además, recordó que si bien el número de ocupados habría vuelto a niveles observados a fines de 2019 y principios de 2020, el desempleo y el nivel de capacidad ociosa "siguen altos".

Inflación y déficit

Sobre otro gran foco de atención como la inflación, el economista consideró que "parece haber terminado la etapa fácil", dado que factores desinflacionarios que estuvieron el año pasado empezaron a revertirse. En ese sentido, Lema indicó que las expectativas comenzaron a anclarse en 7% luego de caer significativamente. Eso puede tener que ver con la recuperación de la actividad, el mercado laboral y el fin de la desaceleración salarial, por ejemplo.

Sin embargo, consideró que todavía quedan dos factores que pueden ser favorables para alguna moderación adicional, como un dólar estable a la baja y el compromiso del BCU con una política monetaria que busca ir reduciendo las expectativas inflacionarias.

"Si esas menores expectativas inflacionarias logran consolidarse dentro de la negociación salarial que está en proceso, eventualmente el año que viene podríamos ir hacia una inflación más entorno a 6% que consolide la meta a la que el gobierno aspira. Es un escenario probable, pero mucho más desafiante de lo que fue en el último año, y que va a exigir una normalización en la tasa de política monetaria que ya empezó", dijo. El BCU subió semanas atrás la tasa de interés en medio punto a 5%, como una primer señal de endurecimiento de su política monetaria. 

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