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Francia termina una nueva semana de tensión. El Gobierno de Emmanuel Macron restringió varias de las marchas convocadas para los próximos días, luego de que las movilizaciones masivas del 17 de octubre terminaran con disturbios, saqueos, incendios y detenciones en distintas ciudades del país.
Pero la escalada no responde únicamente a un reclamo estudiantil. En conversación con El Cronista, Gabriel Puricelli, sociólogo y coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, definió que “el 17 de octubre convergieron la protesta de los estudiantes secundarios, dos de las centrales sindicales y los chalecos amarillos”.
Una de las primeras expresiones de las protestas que se hicieron masivas el 17 de octubre apareció en septiembre, cuando estudiantes de escuelas secundarias de Créteil, una ciudad situada al sudeste de París, comenzaron a protestar por la falta de docentes, las aulas sobrecargadas y el estado de los edificios escolares, con bloqueos de establecimientos y manifestaciones.
El aumento del combustible, otro punto de tensión
En paralelo al descontento en las escuelas secundarias, el aumento del precio de los combustibles generó reclamos entre distintos sectores durante septiembre. La suba fue especialmente marcada en el gasoil: su precio medio pasó de 2,212 euros por litro el 1° de septiembre a 2,372 euros el 30, después de alcanzar un máximo de 2,403 euros el 20 de septiembre. El precio medio mensual llegó a 2,337 euros por litro, 12 centavos más que en agosto.
El boletín de la Comisión Europea registró un precio semanal de 2,383 euros por litro de gasoil el 21 de septiembre. La nafta también aumentó: el SP95-E10 alcanzó los 2,160 euros por litro el 17 de septiembre.
La suba se produjo mientras el precio internacional del petróleo volvía a superar los 100 dólares por barril. A ese incremento se sumaron los costos de refinación y distribución, mientras la fiscalidad representa alrededor del 45% del precio final de los combustibles en Francia.
La convocatoria para movilizarse el 17 de octubre comenzó a circular en redes sociales a partir de un video publicado el 7 de septiembre por una cuenta anónima de TikTok. El mensaje hacía referencia al precio de la nafta y la convocatoria ganó difusión durante las semanas siguientes.
El reclamo apuntaba al impacto del aumento de los combustibles sobre quienes utilizan vehículos, maquinaria o transporte para trabajar y se extendió entre agricultores, pescadores y trabajadores de distintas actividades. Las protestas incluyeron bloqueos de rutas y accesos a depósitos de combustible, además de movilizaciones en puertos.
El aumento de los combustibles también quedó vinculado con un reclamo más amplio por el costo de vida.
Los chalecos amarillos, el antecedente de las protestas por combustibles
Los chalecos amarillos (Gilets jaunes) son un movimiento social descentralizado que nació en Francia en 2018, durante el primer mandato de Emmanuel Macron.

El nombre proviene de los chalecos reflectivos amarillos que los automovilistas franceses deben llevar en sus vehículos.
El movimiento comenzó con protestas contra el aumento de los impuestos sobre los combustibles. Con el avance de las movilizaciones, los reclamos incorporaron cuestiones vinculadas con el poder adquisitivo, el costo de vida y distintas medidas económicas del Gobierno de Macron.
La protesta se extendió durante meses, con movilizaciones en distintos puntos del país, pero perdió fuerza con el tiempo. Con el crecimiento de la convocatoria de septiembre de 2026, distintos grupos y referentes retomaron la actividad.
Estudiantes, sindicatos y chalecos amarillos
Mientras avanzaban las protestas por los combustibles, la movilización estudiantil también se había extendido a otras ciudades francesas. A esos reclamos se sumaron organizaciones sindicales y otros sectores, con demandas relacionadas con salarios, jubilaciones, servicios públicos y educación.
“El hilo que conecta las demandas estudiantiles y sindicales es muy visible. Dos de sus principales demandas coinciden con las de los sindicatos docentes: la creación de miles de puestos docentes para suplencias y 10 mil millones de euros más para el presupuesto de educación”, precisó Puricelli.
Así, el 17 de octubre confluyeron estudiantes secundarios, sindicatos y grupos vinculados con los chalecos amarillos, aunque cada sector había llegado a la movilización con reclamos propios.
“Más ampliamente, la ansiedad de adolescentes y jóvenes en toda Europa es de base económica: la percepción de que se estancó la movilidad social y que la actual generación no va a tener más bienestar que la anterior. La convergencia estudiantil-sindical, por lo tanto, es del todo esperable”, señaló el analista.
Los sindicatos reclaman principalmente medidas para recuperar el poder adquisitivo, aumentos salariales y de las pensiones, más recursos para los servicios públicos y una mejora salarial de los empleados estatales. De hecho, esos pedidos también llegaron a la discusión del presupuesto de 2027 con el fin de que se contemplen medidas sobre salarios, jubilaciones y servicios públicos.
Una protesta que también expresa un cambio político
Para Puricelli, la movilización también debe leerse dentro de una transformación más amplia del sistema político francés.
“La relación entre representantes y representados está en flujo. Las fuerzas políticas que ordenaron la política en dos polos ideológicos hasta hace 10 años (el Partido Socialista y Los Republicanos) han encogido dramáticamente y han emergido con fuerza la extrema derecha del Rassemblement National y la izquierda radical de La France Insoumise”.
En esa línea, reconoció que “El centroderecha de Emmanuel Macron, que fue novedad 10 años atrás y prevaleció en la segunda vuelta en las dos últimas elecciones, se está desmoronando también”.
El analista también se refirió a la coincidencia con reclamos similares en otros países europeos, como Italia y Albania.
“Los conflictos no ‘derraman’, pero hay condiciones sociales estructurales comunes a todo el mundo contemporáneo, con la excepción de China y otros países asiáticos, que son propicias para que surjan movimientos similares en su perfil generacional y de demandas”, definió.
Qué pasó el 17 de octubre
La jornada del 17 de octubre tuvo una participación masiva en todo el país. Según datos del Ministerio del Interior, participaron 550.000 manifestantes en 110 movilizaciones, incluidos 110.000 en París, mientras que las organizaciones convocantes calcularon 800.000 participantes.
Durante la jornada se registraron enfrentamientos, daños, incendios y saqueos en distintas ciudades, además de cientos de detenciones.
Las medidas del Gobierno después del 17 de octubre
Después del 17 de octubre, el Gobierno francés se puso a hacer las cuentas.
Las previsiones de los servicios de inteligencia habían subestimado la cantidad de personas que participarían de las movilizaciones: una estimación previa calculaba entre 60.000 y 110.000 manifestantes fuera de París, mientras que el Ministerio del Interior había elevado posteriormente la previsión a 200.000. Finalmente, las autoridades contabilizaron 550.000 participantes en todo el país.
Emmanuel Macron convocó a los servicios de inteligencia para analizar la organización del día de protestas. El primer ministro, Sébastien Lecornu, comenzó además una ronda de reuniones con sindicatos y partidos políticos.
Después de los episodios, se establecieron prohibiciones de manifestaciones, restricciones territoriales y medidas especiales de seguridad. Para el 24 de octubre se anunciaron nuevos dispositivos policiales en distintas ciudades.
Al mismo tiempo, comenzó una discusión política sobre los grupos que participaron de los enfrentamientos, los daños y los saqueos registrados durante la jornada, así como sobre la respuesta de las fuerzas de seguridad. El Gobierno señaló a grupos vinculados con la ultraizquierda, mientras que La France Insoumise cuestionó esa caracterización y criticó la actuación policial.
La Fiscalía informó que 557 personas habían sido puestas bajo custodia, de las cuales 300 habían comparecido ante un magistrado. Según la información difundida, hasta ese momento no se había establecido un móvil político en los casos analizados.
El conflicto continuará en los próximos días. Para este sábado están previstas nuevas movilizaciones, mientras que los sindicatos mantienen una nueva jornada de protesta para el 5 de noviembre.
Para el 24 de octubre, las autoridades anunciaron restricciones a las movilizaciones convocadas por organizaciones no sindicales, mientras que las solicitudes de los sindicatos serán analizadas por las prefecturas, que podrán proponer recorridos alternativos.




