El primer ministro holandés, Mark Rutte, aclaró que las celebraciones de la coronación de Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta como nuevos reyes de Holanda el próximo 30 de abril deben “ajustarse a un presupuesto” dada la situación económica.
La sobriedad de la ceremonia responde a los deseos del futuro rey y de la todavía reina Beatriz, que ayer anunció su abdicación tras 33 años en el trono, dijo Rutte a los periodistas tras una reunión extraordinaria del consejo de ministros.
La reina dijo además que no desea recibir regalos “porque no sería apropiado en estos momentos de crisis”, aseguró el primer ministro de Holanda, país que pese a la zozobra de la eurozona conserva la calificación de máxima calidad crediticia, la triple A, y aspira a alcanzar este 2013 el ortodoxo 3 % de déficit público.
Pese a lo ajustado del presupuesto, el primer ministro aseguró que los holandeses “podrán disfrutar de una gran fiesta”.
“Tampoco es que vayamos a dar solo un vaso de refresco”, bromeó Rutte, que dijo confiar que “sea un gran día para Holanda”.
El Gobierno holandés aprobó encargar la organización de las celebraciones al antiguo gerente de la multinacional Azko Nobel y ministro de Economía, Hans Wijers.