

El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó este jueves que “el golfo Pérsico se teñirá con la sangre de los invasores” si las islas iraníes son invadidas después de que medios estadounidenses apuntaran a esa posibilidad.
“Abandonaremos toda moderación y haremos que el Golfo Pérsico se tiña con la sangre de los invasores”, dijo en X Qalibaf.
El político y ex miembro de la Guardia Revolucionaria sostuvo además que “la sangre de los soldados estadounidenses es responsabilidad personal de Trump”.
La amenazas de Qalibaf se producen después de que el medio estadounidense Axios afirmase hace unos días que Washington y Tel Aviv habían estudiado la posibilidad de hacerse con el control con fuerzas especiales de la isla de Jarg.
Por esa pequeña isla situada en el norte del golfo pasa el 90 % de las exportaciones de petróleo iraní.
Su toma ahogaría las exportaciones iraníes de crudo, que según firmas de análisis continúan a través de del estrecho de Ormuz a pesar de que el tráfico en este estratégico paso está prácticamente detenido.

Nuevos ataques a barcos en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, entre ellos dos petroleros en aguas territoriales de Irak, marcaron lo que fue la decimotercera jornada de guerra, con una nueva subida del precio del brent por encima de los 100 dólares por barril.
Cuando ya supera en duración a la guerra de los Doce Días de junio de 2025, el conflicto iniciado por EE. UU. e Israel continúa causando estragos en Oriente Medio y amenaza con generar una crisis energética pese a las medidas de emergencia tomadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Un conflicto que ya causó más de tres millones de desplazados
Unos 3,2 millones de personas se encuentran desplazadas dentro de Irán debido al actual conflicto bélico, estimó este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Evaluaciones preliminares indican que las familias que han dejado sus hogares a causa de los bombardeos y las hostilidades oscilan entre 600.000 y un millón, indicó el director de emergencias de la agencia, Ayaki Ito, en un comunicado.
La mayoría han huido de la capital, Teherán y de otras grandes áreas urbanas hacia el norte del país y zonas rurales en busca de seguridad, señaló el responsable de ACNUR.
Agregó que la cifra probablemente aumentará a medida que persista el conflicto, ampliando las necesidades humanitarias de un país que ya antes era uno de los destinos de acogida de un mayor número de refugiados, alrededor de 1,6 millones (en su mayoría afganos).
ACNUR reiteró la “urgente necesidad” de proteger a los civiles en Irán, mantener el acceso humanitario y garantizar que las fronteras permanezcan abiertas para quienes buscan seguridad, en línea con las obligaciones internacionales.












