Mercosur-UE: el Congreso español se divide por un tema que puede hacer caer el acuerdo

Las agrupaciones ultraderechista Vox y la izquierdista Unidas Podemos se unieron para exigir una serie de condiciones agrícolas para ratificar su apoyo al pacto, y en la vereda opuesta quedaron sorpresivamente el PSOE junto con el Partido Popular. 

El Congreso español protagonizó hoy un debate sobre temas agrícolas con respecto al acuerdo comercial del Mercosur y la Unión Europea (UE), que puso en bandos opuestos a las agrupaciones gobernantes PSOE y Unidas Podemos.

 

En la Comisión de Agricultura del Congreso se votó una iniciativa que no tiene carácter de ley, defendida por la coalición política valenciana Compromís y que exige no ratificar este acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela hasta tanto se cumpla una serie de requisitos.

Estos contemplan desde asegurar que los mercados de origen y destino no operen con las mismas condiciones, no superponer productos en la misma época de comercialización, no importar productos agrarios producidos en condiciones laborales no permitidas en la UE, asegurar procesos respetuosos con el medio ambiente y reducir al máximo la huella de carbono, señaló Europapress.

Durante su debate, el ultraderechista Vox, el izquierdista Unidas Podemos y Compromís respaldaron la iniciativa, mientras que el centroizquierdista PSOE (Partido Socialista Obrero Español, del presidente dle gobierno Pedro Sánchez), el derechista Partido Popular y Ciudadanos, con mayoría para tumbar la proposición -que es no de ley-, adelantaron su rechazo.

Argumentos a favor del acuerdo

El diputado socialista Lázaro Azorín celebró que la Unión Europea haya sido el primer bloque en alcanzar un acuerdo con el Mercosur, consiguiendo una rebaja arancelaria de unos 4000 millones de euros -400 millones para empresas españolas, dijo- y apostó por escapar de una tendencia basada en la cantidad a exportar, en beneficio de "un modelo de calidad".

Juan José Matarí del PP recordó la frase del ministro socialista Luis Planas que calificó como "oportunidad histórica" este tratado, pero exigió un "estudio de impacto detallado" y más trabajo para garantizar períodos de transición a productos como los cítricos, el arroz o la carne de vacuno.

Ciudadanos, a través de su diputada María Muñoz, dijo que el pacto es "una buena noticia que refuerza los valores y la visión europea de un mundo más multilateral", y explicó que, para garantizar un cumplimiento recíproco de las condiciones comerciales será necesario asegurar los mismos estándares, pero también medidas de acompañamiento y compensación.

En contra

El político valenciano Joan Baldoví esgrimió que el acuerdo supone poner a los productores agrícolas a competir en "condiciones desfavorables, con un brazo atado a la espalda". Demandó unificar los criterios y normas en la inspección, porque considera que estas diferencias permiten la entrada de plagas a los mercados europeos, y reducir la huella de carbono, que aumentará con el traslado de productos frente a un consumo de producciones más próximas.

El diputado Manuel Mariscal de Vox lamentó la ausencia de un "informe exhaustivo y por sectores" de las implicaciones de la firma de este tratado. Juantxo López Uralde, de Unidas Podemos, dijo que tal como está planteado el pacto, el aumento de la demanda favorecerá la importación de productos vinculados a la deforestación de la Amazonía y otros bosques tropicales americanos, así como de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

 

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