Tras la aprobación de una nueva ley de presupuesto, el primer ministro Silvio Berlusconi renunciará para dejar el camino libre a un Gobierno de emergencia.

Una vez que deje el poder, se espera que el ex comisario de la Unión Europea Mario Monti asuma la tarea de intentar formar una nueva administración que aborde la crisis financiera del país, que ha puesto en riesgo el futuro de la moneda única de Europa.

La Cámara baja del Parlamento comenzó a debatir un paquete de reformas económicas para evitar el colapso de la confianza de los inversores. La aprobación definitiva del paquete, que recibió la luz verde del Senado el viernes y de la comisión de presupuesto de la Cámara baja el sábado, marcará el acto final del Gobierno de Berlusconi.

Su dimisión desatará una serie de eventos durante el fin de semana, que posiblemente concluirán el domingo por la noche o el lunes por la mañana con la formación de un nuevo Gobierno de Monti integrado mayormente por tecnócratas alejados del ámbito político.

El nuevo Gobierno intentará aprobar severas reformas económicas para restaurar la confianza de los mercados después de un periodo turbulento que arrojó los costos de manejar la deuda pública de Italia a un espiral casi incontrolable.

La deuda pública de Italia es la segunda más alta de la zona euro después de Grecia al ubicarse en el 120 por ciento del PIB y la crisis de los mercados la llevó riesgosamente cerca del nivel en que necesitaría de un rescate, aunque ello abrumaría al bloque de la moneda única.