

Los gobiernos de Israel y el Líbano acordaron avanzar hacia negociaciones directas en una fecha y lugar a definir, tras mantener este martes en Washington el primer encuentro de alto nivel entre ambas partes desde 1993, en lo que Estados Unidos calificó como un hito en la relación bilateral.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, informó que “todas las partes acordaron iniciar negociaciones directas en una fecha y lugar mutuamente convenidos”, luego de una reunión que se extendió durante más de dos horas y contó con la mediación del secretario de Estado, Marco Rubio.

El encuentro reunió al embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y a su par libanesa, Nada Hamadeh Moawad, en un contexto de alta tensión regional tras semanas de enfrentamientos entre Israel y la milicia chií Hizbulá en territorio libanés.
Según Washington, las partes mantuvieron “conversaciones productivas sobre los pasos a seguir para iniciar negociaciones directas”, aunque no se informó de avances concretos hacia un acuerdo. La reunión marcó el contacto de mayor nivel entre ambos países en más de tres décadas, pese a que técnicamente continúan en estado de guerra desde 1948.
Durante las conversaciones, Israel reiteró su exigencia de “el desarme de todos los grupos terroristas no estatales”, en referencia a Hizbulá, y expresó su compromiso de “entablar negociaciones directas para resolver las cuestiones pendientes y alcanzar una paz duradera”.
El Gobierno libanés, por su parte, reclamó “un alto el fuego” inmediato y la implementación plena del cese de hostilidades anunciado en 2024, con énfasis en la “integridad territorial y plena soberanía” del país. Además, solicitó medidas para facilitar el regreso de los desplazados y aliviar la crisis humanitaria derivada del conflicto.
A la salida del encuentro, Leiter afirmó que las conversaciones evidenciaron que ambos países están “unidos” frente a Hizbulá, mientras que Moawad calificó la reunión como “constructiva”.
Las posiciones, sin embargo, continúan distantes. Israel rechazó discutir un alto el fuego en esta instancia y condicionó cualquier avance al desarme total de Hizbulá y a la creación de una “zona de seguridad” en el sur del Líbano. Beirut, en cambio, insistió en la necesidad de una tregua inmediata como paso previo a un diálogo más amplio.
El proceso se desarrolla en un momento crítico en Oriente Medio, tras seis semanas de enfrentamientos que dejaron más de 2.000 muertos y más de un millón de desplazados en el Líbano. Israel continuó con ataques en territorio libanés incluso durante la jornada de negociaciones.
En paralelo, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, rechazó las conversaciones al calificarlas de “sin sentido” y sostuvo que cualquier cambio de estrategia requiere consenso interno en el Líbano.
Desde Washington, la administración de Donald Trump remarcó que cualquier acuerdo debe alcanzarse directamente entre ambos gobiernos, con mediación estadounidense y “no por vías paralelas”. Además, expresó que el proceso podría “destrabar una ayuda significativa para la reconstrucción y la recuperación económica del Líbano”.
Al inicio del encuentro, Rubio definió la instancia como una “oportunidad histórica” y sostuvo que el objetivo trasciende un eventual alto el fuego. “Esto es un proceso, no un acontecimiento. Es más que un simple día. Llevará tiempo, pero creemos que merece la pena este esfuerzo”, afirmó. Y agregó que la meta es avanzar hacia “una solución permanente a 20 o 30 años de influencia de Hizbulá” en la región.




