Miles de personas se manifestaron junto al estadio donde se enfrentaron las selecciones de Brasil y México, en la ciudad de Fortaleza, en el marco de la realización de la Copa de Confederaciones. Allí fueron dispersadas unas 25.000 personas por la Policía Militar con gases lacrimógenos, balas de goma y gas pimienta. La presidenta Rousseff confirmó el envío tropas federales a cinco ciudades para mantener el orden en el torneo.