

Este martes se celebran elecciones en Israel, donde los votantes decidirán quién gobernará el país tras algunos de sus años más violentos y con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, segundo en las encuestas.
Los israelíes acudían en masa a las urnas registrando la mayor participación de los últimos 45 años en las primeras elecciones celebradas desde los ataques liderados por Hamás del 7 de octubre de 2023.
Netanyahu, el líder que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel —con 19 años al frente del Gobierno—, se enfrenta a una lucha por la supervivencia política en medio de fuertes cuestionamientos tras los ataques de 2023 liderados por Hamás, las guerras en Gaza y con Irán, y el creciente aislamiento internacional de Israel.
Las encuestas de opinión muestran una reñida contienda entre el partido Likud de Netanyahu y sus aliados de derecha, y una alianza rival liderada por Gadi Eisenkot, un exjefe del Estado Mayor y partidario de una línea dura en seguridad con apoyos tanto en la derecha como en el centro.
El bloque opositor encabezado por Eisenkot aventaja a la coalición gubernamental en las últimas encuestas, aunque ninguno de los dos alcanzaría la mayoría de 61 escaños sin los partidos árabes.
Los israelítas comenzaron a emitir sus votos tras la apertura de los colegios electorales a las 7 de la mañana. Las urnas cierran a las 22:00 horas.

Cómo llegan los principales candidatos a las elecciones en Israel
Según un reporte de la agencia EFE, Netanyahu basó su campaña en su liderazgo en tiempos de guerra y en su alianza con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lo ha respaldado y se ha sumado a Israel en la guerra contra Irán.
El primer ministro dijo este domingo que Trump estaba dispuesto a actuar de nuevo para eliminar “de una vez por todas” la amenaza iraní, pero solo si él permanecía en el poder.
Eisenkot acusó a Netanyahu de “basarse en una campaña de alarmismo, mentiras y amenazas”, y se mostró convencido de que Trump colaboraría “plenamente con cualquier líder elegido por el pueblo”.
Netanyahu podría volver a depender de los líderes de extrema derecha Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich para formar gobierno. Ambos se enfrentan a sanciones por parte de algunos países occidentales, que los acusan de incitar a la violencia contra los palestinos.

Ni Netanyahu ni Eisenkot tienen un camino claro hacia el poder. Si ninguno de los dos logra formar una coalición de gobierno en el parlamento de 120 escaños, Netanyahu podría permanecer como primer ministro en funciones hasta que se celebren nuevas elecciones el año que viene.
La Comisión Electoral Central israelí ha indicado que 7,3 millones de israelíes tienen derecho a voto, unos 330.000 de ellos por primera vez.
Rendición de cuentas por el 7 de octubre
Las elecciones se celebran tras uno de los periodos más turbulentos de Israel desde su creación en 1948, marcado por el trauma de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la posterior ofensiva militar israelí en Gaza y las profundas divisiones internas sobre las políticas del Gobierno de derecha de Netanyahu.
Para muchos de los oponentes de Netanyahu, las elecciones giran en torno a la rendición de cuentas por los fallos de seguridad del 7 de octubre, el día más mortífero de la historia de Israel.

Las políticas de la coalición de derecha de Netanyahu han sido motivo de división a nivel nacional y han agravado el aislamiento internacional de Israel, pero él ha defendido su trayectoria como el único líder con la entereza necesaria para hacer frente a los enemigos de Israel.
Su principal rival, Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y partidario de una línea dura en materia de seguridad, aspira a desbancarlo con el apoyo de partidos de la derecha y del centro, así como del remanente de una izquierda cada vez más marginada. Las encuestas de opinión apuntan a una reñida contienda, en la que ninguno de los dos líderes tiene un camino fácil hacia el poder.



