LA METODOLOG A DE LOS ATENTADOS DIFICULTAN SU PREVENCIÓN

El terrorismo ya se cobró más de 600 vidas en Europa desde 2004

El presidente de España pidió un "pacto antiterrorista" mundial. Sin embargo, Europa no logra encontrar las claves para impedir las agresiones yihadistas

Hace trece años, en Madrid, se produjo el mayor atentado del islamismo terrorista de la historia europea. Fue sólo dos años y medio después del derrumbe de las torres gemelas en Nueva York y marcó el comienzo de la era del terror en el viejo continente. Desde ese momento se contabilizaron 28 hechos en los que se tiene la certeza de la participación de grupos radicales que en su mayoría pertenecen o tienen lazos con la organización Isis.

Los más graves se produjeron en Londres -con un saldo de 52 muertos-, París -130 muertos- y Niza que dejó 86 fallecidos. Francia se convirtió en el país que más agresiones sufrió. Allí fueron dirigidos 13 ataques.

Aunque desde hace años Europa se pregunta como evitar estos ataques y trabajan en distintas formas de prevención que derivan en operativos que muchas veces tienen éxito, no logran neutralizarlos por completo.

Como todo fenómeno social es muy difícil encontrar explicaciones convincentes y definitivas, pero hay distintas variables a tener en cuenta.

Una de ellas es la metodología elegida. Son hechos sorpresivos y en muchos casos imprevisibles. No usan armas, ni tecnología de punta y se llevan adelante en lugares muy concurridos y turísticos. Además, aunque se sabe que son los países de la alianza que combate al Estado Islámico en Medio Oriente los destinatarios de los ataques, el campo de acción es un territorio tan amplio como toda Europa.

Investigar a posibles terroristas según su perfil, entonces, suele ser la principal acción preventiva. Pero eso implica una persecución demasiado parecida al hostigamiento. Que unos pocos musulmanes, migrantes o hijos de inmigrantes se alisten en las filas del extremismo no puede ser excusa para tener bajo un férreo control a la inmensa comunidad que profesa esa religión en Europa. Conclusión: la solución no está a la vista.

Sin embargo, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, dijo ayer en su mensaje al país que convocarán a "un pacto antiterrorista", y recalcó que "a los terroristas se los vence con unidad institucional, colaboración policial y con acuerdos amplios, como sucede en España, entre partidos políticos".

Rajoy, al menos, está convencido de que hay soluciones. Por eso dio otra pista. Dijo que llamaba a "la cooperación internacional para hacer frente a atentados como el de Barcelona" y que como el terrorismo "es una amenaza global, la respuesta tiene que ser global".

No es la única "solución" a la vista. Hungría y Polonia, por ejemplo, no quieren más refugiados ni inmigrantes. Dicen que así previenen el terrorismo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opina de la misma forma.

No es difícil criticar la eficacia de estas medidas. Es más difícil, en cambio, encontrar soluciones de fondo.

La política exterior europea respecto de Medio Oriente puede aportar mucho para lograrlo. Si es que están dispuestos a reconocer y reparar errores históricos.

 

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