El Colegio Electoral elige a Biden: ¿puede cambiar el resultado en Estados Unidos?

En las capitales de sus respectivos estados se reúnen los 538 electores para elegir la fórmula presidencial de Estados Unidos

Hoy es el día. La Constitución de los Estados Unidos establece que el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre las distintas delegaciones de electores surgidos de las elecciones presidenciales se reúnan en las capitales de sus respectivos estados para elegir la fórmula presidencial.

En Nueva York, participa el matrimonio Clinton: Bill y Hillary son electores de Joe Biden, mientras que Stacey Abrams, la candidata demócrata a la gobernación de 2018 dará su voto al presidente electo desde Georgia. En Dakota del Sur, donde Trump ganó, la gobernadora republicana Kristi Noem sufragará por el actual presidente.

¿Es posible que los electores cambien sus votos y por ende el resultado de los comicios?

Si bien la fantasía siempre sobrevuela, esto es muy poco probable porque en 32 de los 50 estados se establece que los electores voten directamente al candidato que representan. Algunos estados reemplazan a los electores y cancelan sus votos si rompen su promesa, y en otros como Oklahoma o Nuevo México, pueden ser acusados de un delito.

Es así como el Partido Demócrata de Maine, Minnesota y Colorado reemplazó a tres de los electores que no habían votado por Clinton por otros que sí. Algunos de los que fueron multados presentaron una demanda judicial, argumentando que la sanción violaba sus derechos políticos. La Corte Suprema fijó posición sobre el caso de los “electores infieles a principios de año, y declaró constitucional la posibilidad de obligarlos a votar por el candidato que representan en la boleta electoral.

La ONG FairVote relevó 23.507 votos electorales a lo largo de 58 elecciones presidenciales. Solo 90 fueron en sentido contrario al mandato de los ciudadanos, y solo una vez el sufragio fue para el principal rival, con lo cual, nunca se pudo torcer el resultado de una elección.

De estos 90 electores, 63 ni siquiera pueden ser considerados infieles. Fueron elegidos por el Partido Liberal Republicano en 1872, pero su candidato, Horace Greeley, falleció tres semanas después de las elecciones. Sus representantes votaron por otras fuerzas políticas, pero ninguno por el principal adversario, que era el presidente Ulysses S. Grant, que finalmente fue reelecto.

Luego de muchas elecciones casi sin votos desviados, en 2016 se registró un peligroso antecedente cuando una decena de electores se inclinó por otros candidatos. La mayoría fueron demócratas que no querían votar por Hillary Clinton, ni por Trump. Nueve de ellos se inclinaron por Bernie Sanders, que había sido derrotado en las primarias, y el restante por la líder indígena Faith Spotted Eagle. Durante ese cónclave, varios electores de Clinton intentaron organizar una conspiración de último minuto para impedir la llegada de Trump a la Casa Blanca, pero no pudieron convencer a ningún republicano.

Una vez contados los votos del Colegio Electoral, los electores firman certificados con los resultados que se envían al Archivo de Estados Unidos, al presidente del Senado, al secretario de Estado y al juez del tribunal de distrito donde se reunieron los electores.

El último paso es la certificación de los resultados por el Congreso. Si bien el diputado Mo Brooks, de Alabama anticipó que objetará la lista de electores presidenciales de múltiples estados, esto solo conseguirá retrasar algunas horas el procedimiento. De hecho, el presidente Donald Trump, dijo que dejará la Casa Blanca si el Colegio Electoral formaliza la victoria de Biden, aunque insistió que esa decisión sería un “error .

Todo indica que, sin sorpresas, el próximo 20 de enero Joe Biden será investido como el presidente número 46 de Estados Unidos.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios