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En un contexto global convulsionado, con el acuerdo por la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel en vilo, Donald Trump llegó este miércoles a Pekín para reunirse con el mandatario chino, Xi Jinping, en la primera visita de un presidente estadounidense al gigante asiático en nueve años.
El propio Trump confirmó a través de una publicación en su propia red social, Truth Social, que le pedirá a Xi -“un líder de extraordinaria distinción”- que “abra” China a los empresarios estadounidenses para que “hagan su magia y ayuden a llevar a esta República Popular a un nivel aún más alto”.
“Haré de eso mi primera solicitud”, aseveró. Y se ilusionó: “Nunca he visto ni oído una idea que sea más beneficiosa para nuestros increíbles países”.
Trump viaja con una comitiva llamativa, junto a grandes nombres de empresarios tecnológicos estadounidenses: el secretario de Estado, Marco Rubio, acompaña a Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) y Tim Cook (Apple).
Según confirmó a través de sus redes sociales el mandatario, también estarán presentes Larry Fink (cofundador y director de Blackrock), Kelly Ortberg (Boeing), Brian Sikes (Cargill), Jane Fraser (Citi), David Solomon (Goldman Sachs), entre otros empresarios tecnológicos y financieros.

La visita de Trump se alargará hasta este viernes en busca de un acuerdo económico con China tras la tregua parcial que rige en la guerra arancelaria que el propio estadounidense inició contra Pekín el año pasado.
Se trata de la segunda vez que el mandatario visita la nación asiática, esta vez en un escenario delicado. Es que, desde que inició el 2026, Trump apuntó contra dos aliados de China: Venezuela e Irán, dos naciones clave para su provisión de petróleo.
Así, la visita estará marcada por la tregua comercial entre ambas potencias por los aranceles globales, las tensiones tecnológicas, Taiwán y la guerra en Irán, con impacto directo en el precio del petróleo en todo el mundo.
La primera reunión entre ambas partes será este jueves. La agenda, concentrada en apenas dos días, incluirá también una cena de Estado y actividades protocolarias en espacios emblemáticos del poder chino como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede de la cúpula del Partido Comunista chino (PCCh).
El objetivo de Trump en China
Ambas partes buscan ahora consolidar la tregua comercial alcanzada tras meses de guerra arancelaria, aunque persisten disputas sobre tecnología, tierras raras y acceso al mercado chino.
Antes de su llegada a Pekín, delegaciones lideradas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron este miércoles en Seúl unas consultas económicas “constructivas” para avanzar en la resolución de sus tensiones arancelarias, afirmó la agencia de noticias china Xinhua.

Trump también adelantó antes de partir hacia Pekín que abordará con Xi la situación de Taiwán -isla autogobernada a la que Washington vende armamento y Pekín no descarta invadir- y la guerra en Irán, mientras Washington presiona a China para que contribuya a favorecer una desescalada en Oriente Medio.
Horas antes del aterrizaje de Trump, el Gobierno chino instó este miércoles a EE.UU. a “manejar con prudencia” la cuestión de Taiwán y a “detener” el envío de armamento a la isla. Por su parte, el líder republicano dijo que pedirá a China “abrir” el país a las empresas estadounidenses.


