En Davos, Xi Jinping insta a un comercio abierto y le apunta a Estados Unidos

El líder chino instó a terminar con la "mentalidad de guerra fría" y a defender el sistema multilateral de comercio. Por su parte, Joe Biden anunció un plan para fortalecer la industria estadounidense.

En formato virtual, el Foro de Davos 2021 abrió con un discurso del líder chino Xi Jinping, sólo días después de que Joe Biden asumiera la presidencia de los Estados Unidos, en un gesto que puede marcar la pauta para las relaciones entre ambas potencias para los próximos cuatro años. De hecho, la última vez que Xi habló en el Foro Económico Mundial (FEM) fue en 2017, días antes de que Donald Trump comenzara su mandato.

En su nuevo discurso, el líder chino instó a un comercio abierto y a reducir la confrontación: "Debemos construir una economía mundial abierta, defender firmemente el sistema multilateral de comercio, no aplicar estándares, reglas y sistemas discriminatorios y exclusivos, ni levantar muros y barreras en detrimento del comercio, las inversiones y las tecnologías", afirmó.

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Xi ratificó que "China va a seguir promoviendo la liberalización y la facilitación del comercio y las inversiones" y advirtió que la confrontación sólo llevará a un callejón sin salida.

Pero aunque la gestión anterior marcó un serio desgaste en la relación con China -Trump desató una guerra comercial; criticó públicamente las violaciones a los Derechos Humanos en Xinjiang y la situación en Hong Kong; puso a compañías como Huawei en la lista negra y bloqueó el acceso a suministro clave como chips, obstaculizando el desarrollo tecnológico de las empresas chinas- es improbable que Biden revierta la postura sobre el gigante asiático.

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La vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que el gobierno quiere encarar sus desafíos con China con una "paciencia estratégica" pero manifestó que "la visión del presidente es que tenemos que jugar mejor defensivamente, lo que debe incluir responsabilizar a China por sus prácticas injustas e ilegales y asegurarse de que la tecnología estadounidense no está facilitando la expansión militar de China".

Biden intentará un enfoque menos confrontativo que el de su predecesor, aunque no por eso menos competitivo, especialmente si establece "una política exterior para la clase media" estadounidense, como dijo en campaña. De hecho, precisamente hoy Biden anunció su plan 'made in America' para fortalecer la industria estadounidense y crear empleos.

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En un artículo que escribió para Foreign Affairs, el presidente había señalado que EE.UU. no necesitaba "ponerse duro" al estilo Trump, y que la forma más efectiva de encarar el desafío chino es "construir un frente unido con los aliados y socios de EE.UU. para confrontar el abusivo comportamiento comercial de China y las violaciones a los DD.HH., incluso aunque busquemos cooperan con Beijing en otros temas donde nuestros intereses convergen como el cambio climático, no proliferación y la seguridad sanitaria global". En este sentido, agregó que "China no puede darse el lujo de ignorar a más de la mitad de la economía mundial".

Y es que Biden sigue criticando varios de los aspectos que ya había marcado la Administración Trump como el robo de propiedad intelectual estadounidense y la ventaja desleal de las empresas chinas a través de la inyección de subsidios estatales, entre otros puntos. Lejos de las políticas aislacionistas de Trump, sin embargo, Biden prefiere responder con cooperación y multilateralismo.

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El Informe Global de Riesgos 2021 del FEM, señala que aunque "es posible que la nueva administración estadounidense intente identificar áreas de cooperación con China (...) a largo plazo, es probable que la ‘influencia colectiva' contra China de EE.UU. y sus aliados más cercanos profundice la competencia". Por su parte, China reforzó sus intereses económicos en la región de Asia-Pacífico, con la creación de la Asociación Económica Integral Regional en noviembre pasado.

Además, el informe advierte que "EE.UU. y China buscan la superioridad en el ámbito digital restringiendo los flujos y las plataformas tecnológicas, reestructurando las cadenas de suministro y favoreciendo la inversión nacional. Es probable que cada potencia siga ampliando sus zonas de influencia, y en muchos casos esto ocurrirá fuera de los foros internacionales tradicionales".

China fue la única economía del G20 que no se contrajo el año pasado (aunque sufrió un golpe duro en el primer trimestre) y la pandemia aumentó la presión de los gobiernos a dar respuestas frente a la crisis económica, que en la mayoría de los países se tradujo en una suba del desempleo. Por lo que es probable que en el corto plazo se intensifiquen las medidas proteccionistas.

En este sentido, el informe del FEM también apunta que: "el aumento de la competencia entre EE.UU. y China, el uso más agresivo de herramientas subversivas de influencia geopolítica y el creciente nacionalismo están alimentando el cambio de un orden global basado en las normas a uno basado en el poder".

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