SEGUNDA OLA

Brasil mira la tasa de interés mientras crece la preocupación por la pandemia

Presionado por la inflación, se especula que el banco central podría anunciar la primera suba de la tasa de interés desde 2015. Mientras tanto, la pandemia sigue avanzando y San Pablo registró récord de muertes.

El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil (BCB), inició ayer su segunda reunión del año y el mercado especula con que mañana se anunciaría una suba de 50 puntos básicos en la tasa de interés, que actualmente se encuentra en su nivel más bajo en 35 años: 2%.

No obstante, el progresivo aumento de la inflación -impulsada principalmente por el precio de los alimentos y el combustible, que llevó al presidente Jair Bolsonaro a cambiar al CEO de Petrobras- podría obligar al Copom a aumentar la Selic por primera vez desde 2015.

En febrero, el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) cerró en 0,86% mientras el acumulado de los últimos 12 meses dio 5,2%. El banco central definió una meta de inflación de 3,75% (con un margen de error de 1,5 puntos porcentuales, es decir, hasta 5,25%) para 2021, pero ya el último sondeo Focus que difunde el BCB prevé una inflación anual de 4,6%. Por otra parte, el real se depreció un 7% frente al dólar en lo que va del año.

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El frente económico ha concentrado gran parte de la respuesta del gobierno brasileño a la pandemia, como resultado el país fue uno de los menos afectados en la región -el PBI cayó 4,1% en 2020- y en enero pasado se sumaron 260.353 empleos formales (el enero más fuerte del mercado laboral desde 2010), según datos del Ministerio de Economía.

El dato está en línea con las recientes mediciones del BCB, que estimó una suba del 1,04% de la actividad económica en el primer mes del año. El ministro de Economía, Paulo Guedes, pronosticó un crecimiento de entre un 3% y un 3,5% para 2021.

El Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil podría subir la Selic en 50 puntos básicos, a 2,5%

Pero aunque hasta el propio FMI elogió las medidas fiscales de Brasil -el gobierno inyectó cerca del 8,3% del PBI en estímulo para la economía, sólo los pagos asistenciales o 'coronavouchers' costaron alrededor de u$s 57 mil millones- la respuesta sanitaria fue menos eficaz.

El país está atravesando una segunda ola de coronavirus que es aún más agresiva que la primera, con la complicación agregada de la nueva cepa P.1 que, según un estudio elaborado por científicos brasileños e ingleses, es hasta dos veces más transmisible que otras variantes del virus y puede eludir la inmunidad natural que se genera tras sufrir la enfermedad.

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La Fundación Oswaldo Cruz estimó que 20 de las 27 capitales tienen una ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) por arriba del 80% y de esas, 15 ciudades están por arriba del 90%. San Pablo, el estado más grande y populoso del país, acaba de superar un récord de muertes diarias (679) y las UCIs están al 90,5% en la región metropolitana, incluso a pesar de los esfuerzos para aumentar la disponibilidad de camas.

En las últimas semanas, Brasil desplazó a los Estados Unidos como el país con la mayor cifra diaria de casos (66.849 en las últimas 24 horas y 11,5 millones en total) y muertes (1841, casi 280.000 en total). Actualmente, el promedio móvil semanal de decesos está un 67,9% arriba del pico de la primera ola, registrado el 25 de julio (1096).

El gobierno asignó u$s 1380 millones para la compra de vacunas de Pfizer-BioNTech y Johnson & Johnson

Fiel a su retórica desde el comienzo de la pandemia, Bolsonaro rechaza la idea de ir a una cuarentena nacional y apuesta a que la campaña de vacunación pueda frenar el avance del virus. El gobierno asignó u$s 1380 millones para la compra de vacunas de Pfizer-BioNTech (u$s 1000 millones) y la de una dosis de Johnson & Johnson. La semana pasada Fiocruz comenzó la producción a gran escala de la vacuna de Universidad de Oxford-AstraZeneca, la fundación espera fabricar 1.000.000 de dosis diarias para fines de marzo.

Hasta ahora, sin embargo, la campaña de vacunación en Brasil ha sufrido más obstáculos de los esperados, uno de los motivos que empujó la salida de Eduardo Pazuello del Ministerio de Salud. El país vacunó al 6,3% de la población y, a este ritmo, tardará más de un año y medio en inocular al 75% necesario, según proyecciones de Bloomberg.

Desafiando otra vez a Bolsonaro, varios gobernadores decidieron imponer nuevas medidas de restricción dado el riesgo de saturación del sistema de salud en sus estados. En medio de la crisis por la pandemia, el presidente nombró a su cuarto ministro de Salud, el cardiólogo Marcelo Queiroga.

Queiroga asume la cartera con la misión de impulsar el operativo de vacunación, pero fuera de eso, su agenda en principio no parece diferir demasiado de la de Pazuello o la de Bolsonaro. "El gobierno está trabajando. Las políticas públicas se están poniendo en práctica. La política es del gobierno de Bolsonaro. La política no es del Ministro de Salud. El Ministro de Salud ejecuta la política del gobierno", dijo Queiroga.

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