

El ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn volvió a caer tras las rejas. Esta vez fue detenido en Lille, en el norte de Francia, tras ser interrogado por su presunta relación con una red de prostitución y un delito de desvío de fondos. La fiscalía investiga si el economista francés, de 62 años, caído en desgracia tras su escandaloso arresto en Nueva York el año pasado, pagó los servicios con fondos públicos. Se lo acusa de complicidad de proxenetismo y ocultamiento de abuso de bienes sociales.
Strauss-Kahn llegó por la mañana a un cuartel de la gendarmería al que había sido convocado e inmediatamente se le comunicó su detención para investigación. Todo apunta a que no superará las 48 horas. Al término del interrogatorio, el magistrado puede decidir la liberación sin cargos del economista dictar su procesamiento por esos delitos, por los que podrían darle hasta a 20 años de prisión.
El ex director del organismo económico será interrogado sobre las fiestas orgiásticas en las que habría participado en París y Washington, a fin de que los investigadores determinen si pagó con fondos públicos por los servicios y qué tipo de vínculo tenía con los organizadores de las reuniones sexuales. Varios viajes de mujeres fueron financiados por dos empresarios del norte de Francia, Fabrice Paszkowski, directivo de una empresa de material médico, y David Roquet, ex director de una filial del grupo de obras públicas Eiffage. Ambos pagaban todos los gastos de esas correrías, incluidos los viajes y hoteles, dinero que cargaban al presupuesto de sus empresas. Por eso, la Justicia trata de dilucidar si, además del proxenetismo, no se incurrió en un delito de desvío de fondos.
En el caso de Strauss-Kahn, los investigadores quieren saber si el entonces responsable del FMI y favorito de las encuestas para las presidenciales de 2012 en Francia sabía que el dinero de las fiestas salía de los fondos de esas empresas. Un extremo que también niegan los interesados, que sostienen que no pagaban esos lujos a Strauss-Kahn a cambio de favores políticos, sino para quedar bien dentro de sus compañías. El francés reconoció haber estado en las fiestas, pero negó saber que las mujeres fueran prostitutas.
El último de esos viajes tuvo lugar del 11 al 13 de mayo en la capital estadounidense, en vísperas de la detención de Strauss-Kahn por el caso del hotel Sofitel de Nueva York, donde fue acusado por una empleada doméstica por varios delitos sexuales. Aunque las contradicciones de la acusadora llevaron a la Fiscalía a liberar a Strauss-Kahn sin cargos penales, los abogados de la empleada mantienen abierta la denuncia civil.









