HAY SIETE DIRECTIVOS DE EMPRESAS DETENIDOS ACUSADOS POR EL GOBIERNO DE USURA

Venezuela sigue convulsionada por la intervención militar para bajar los precios

Pese al llamado a la calma del gobierno, miles de venezolanos están agolpados en las puertas de las grandes firmas intervenidas por Maduro para que rematen los productos

Mientras al menos siete gerentes de comercios venezolanos fueron detenidos acusados de usura por haber subido los precios ilegalmente, el gobierno de Nicolás Maduro continuaba ayer su ofensiva para rebajar los electrodomésticos y llamaba a la calma sin éxito a los miles de venezolanos que ayer seguían agolpándose en las puertas de las grandes tiendas esperando comprar algún producto a precio rebajado.

Todo se desencadenó el sábado a la mañana. La noche anterior, Maduro había ordenado a la Guardia Nacional "ocupar" las tiendas de la popular cadena de electrodomésticos Daka en Valencia (a 170 kilómetros de Caracas) para garantizar que los productos se vendieran "a precio justo".

Tras el anuncio, cientos de ciudadanos se volcaron en masa a los locales tiendas, donde "hicieron noche" esperando la apertura. De poco sirvió el operativo de seguridad montado: apenas las cortinas se levantaron, se llevaron todo lo que encontraron a su paso hasta dejar las góndolas vacías. En breve, la situación se convirtió un verdadero caos, con saqueadores a cara descubierta, forcejeos con la policía, venezolanos que indignados rompían la mercadería que se llevaban los saqueadores. Recién al mediodía, la situación empezó a estar controlada por la Guardia Nacional. Ya entonces la imagen era desoladora.

"A mí me parece que todo eso fue orquestado. Los policías que custodiaban desde temprano de pronto desaparecieron y comenzaron los saqueos. No apresaron a nadie ni recuperaron un cortauñas. Después regresaron cuando el mal ya estaba hecho", dijo Daniel Mejías, vendedor de hortalizas, al diario El Mundo.

La Fiscalía venezolana confirmó ayer que hasta ahora han sido detenidos siete directivos de las firmas Daka, JVC y Krash, acusados de "usura" y de prestarse a la "guerra económica" denunciada por Maduro con el supuesto fin de derrocarlo.

Las acusaciones del mandatario apuntan a responsables de tiendas que venden productos importados con divisas proporcionadas por el Estado, en el marco de un control estatal de divisas en vigor desde 2003 que sitúa en la actualidad la tasa oficial en 6,30 bolívares por dólar, pero que a la hora de fijar precios al consumidor aplican la cotización del dólar negro, que multiplica por ocho al oficial. Para Maduro es esto lo que repercute en la inflación, que acumula un alza de 45,8% en los primeros diez meses del año y de 54,3% entre octubre de 2012 y el mismo mes de este año.

El clima continuaba ayer agitado, sobre todo en Caracas, donde los venezolanos hacen desde hace un día kilométricas filas para comprar al precio regulado por el Gobierno.

Ante este panorama tenso, el gobierno salió a pedir calma. Herbert García, titular del denominado Órgano Superior para la Defensa de la Economía, instancia oficial con rango de Ministerio encargado del controlde precios, hizo ayer un llamado a la tranquilidad, afirmando que las ventas de locales intervenidos "tendrán un 50% de descuento" y seguirán todo noviembre y diciembre. El sábado mismo, Maduro pidió a los compradores no desesperarse y garantizó que las ventas a precios justos se mantendrán de manera permanente. Pero el fervor no cesa.

La ofensiva de Maduro también incluyó el cierre de las páginas web que difunden la cotización del dólar paralelo.

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