Un fallo absolutorio del tribunal electoral desgastará al Poder Judicial de Brasil

La inminente exclusión de las pruebas obtenidas por la delación de Odebrecht en el financiamiento de la campaña presidencial de la fórmula victoriosa en 2014, preludia la absolución de Dilma Rousseff y Michel Temer, con lo que puede convertirse en la más impopular decisión judicial de la historia reciente del país.

Es alta la posibilidad de que el poder Judicial emprenda la misma espiral de descrédito que afecta a los poderes Legislativo y Ejecutivo desde el momento en que se dieron a conocer los casos de corrupción producidos por la Operación Lava-Jato.

Una encuesta del instituto Paraná Investigaciones, realizada on-line, -que representa el 60% de la población con mayor ingreso y mayor instrucción-, indica que cuatro de cinco brasileños de este segmento de la sociedad querrían que el presidente Michel Temer perdiera el mandato en el juicio.

El proceso se ha convertido en una especie de salida purificadora de la crisis política en el imaginario popular y el sondeo es un indicativo a tomar en cuenta.

Los personajes involucrados, como el ex ministro del STF, Joaquim Barbosa y el juez responsable de la conducción del Lava-Jato, Sergio Moro, aparecían en encuestas de elección presidencial rondando el 10% de intención de voto, algo muy alto para quien no tiene siquiera filiación partidaria. Pero, una absolución de Temer -si se confirma- puede llevar a un desencanto popular por los "outsiders" y el crecimiento de las opciones que representen radicalización y rechazo amplio a la institucionalidad.

Aunque el símbolo de la Justicia sea la venda en los ojos y la balanza en un equilibrio perfecto entre los platos en una mano, no es raro que los tribunales superiores siempre estén atentos a las circunstancias políticas y tiendan a converger con el sentimiento de las calles. La historia marca eso, pero este tribunal puede producir un nuevo hito.

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